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Agricultura

20/05/2014

¿Qué cultivo de invierno conviene sembrar?

Complementar un cultivo de invierno con la siembra de segunda época de un cultivo de verano es una práctica frecuente en la provincia de Buenos Aires. El INTA Balcarce brinda información para la toma de decisiones.
Cebada. Los estudios confirmaron que la fertilización nitrogenada era clave: aumentaba tanto el rendimiento como el contenido de las proteínas de la cebada.

Los productores de la zona sudeste de la provincia de Buenos Aires tienen alternativas de siembra de cultivos invernales que le permiten, por un lado, diversificar su producción, y por otro, realizar un uso más intensivo del suelo, complementando estos cultivos con siembras de cultivos de verano en una segunda época. Pero es importante contar con información de los posibles resultados económicos de este tipo de prácticas.

Dada la heterogeneidad de los sistemas de producción presentes en la zona, se consideraron para este informe los cultivos realizados en un sistema que -por uso del suelo- es predominantemente agrícola, típico del sudeste de la provincia de Buenos Aires, característico de los partidos de Tandil, Balcarce y la zona más continental de Necochea y Lobería.

En la zona se combinan la actividad agrícola –con trigo, cebada, soja y en menor medida maíz y girasol como principales cultivos– y la actividad ganadera basada en la producción de carne bovina.

Los datos generados se basan en el caso de un establecimiento con 500 hectáreas propias, con una aptitud de uso de los suelos un 90% agrícola y el resto, ganadero. En correspondencia a esa aptitud de uso y características agro económicas de la zona, el sistema está orientado predominantemente a la producción de granos, destinando a esta actividad el 85% de la superficie total operada y el 15% restante a la producción de carne vacuna.

Todos los cultivos se realizan bajo la modalidad de siembra directa, presentándose las estimaciones de resultados de los cultivos de trigo, cebada cervecera y colza como también de algunas combinaciones de doble cultivo con soja de segunda. Dichas estimaciones se realizan para los rendimientos medios esperados para los niveles tecnológicos aplicados, a lo que se agrega un análisis de sensibilidad por variaciones de rendimientos y precios.

El doble cultivo

Al comparar entre tres combinaciones (trigo-soja, cebada-soja y colza-soja), para los rendimientos y precios considerados, los mayores Márgenes Brutos (MB) corresponden a cebada-soja y trigo-soja.

Es evidente que a los precios esperados de la soja, cualquier combinación que incremente sus rendimientos traerá aparejado una mejora en los resultados económicos.

Esta alternativa debe ser considerada por aquellos productores que piensan en disminuir la superficie de cereales para dedicar más a la soja de primera.

Para superar el Margen Bruto de trigo-soja y cebada-soja es necesario superar los 30 quintales por hectárea de soja de primera, y en el caso de colza-soja, los 29 quintales por hectárea.

Cada productor, en base a su situación particular, debe evaluar la posibilidad de poder alcanzar los rendimientos mencionados. No obstante, es importante recalcar que son valores indicativos que varían para cada caso particular, y que por sí solos son insuficientes para tomar decisiones de producción.

Otra ventaja importante es que permite aumentar la diversificación de actividades dentro del sistema, que generalmente va asociado con una disminución del riesgo productivo y económico. Sin embargo, hay que tener especial consideración, para esta zona, la variabilidad que se presenta con respecto a los rendimientos de la soja de segunda, debido al entorno climático que se da a lo largo del desarrollo de este cultivo, lo que trae aparejado un alto grado de incertidumbre.

Conclusiones

De la información presentada podemos concluir que, desde el lado de los precios de los productos, es necesario evaluar estrategias que permitan asegurar un resultado económico al esfuerzo productivo, pensando en las coberturas que permiten los mercados de futuros y opciones.

La incorporación de cultivos alternativos al trigo requiere un proceso de práctica para cada situación particular, ya que hasta tanto se ajuste la tecnología adecuada los resultados productivos pueden ser muy variables, afectando los resultados económicos. Además, la forma contractual para su producción es otra variable nueva a incorporar.

En los tres cultivos invernales se destaca la alta participación de los fertilizantes fosforados y nitrogenados dentro de los costos directos.

Para finalizar, a la luz de este análisis, antes de tomar cualquier decisión cabe proponer que cada productor realice una evaluación similar, contemplando su propia situación de formas de venta, tipo de contratos, arrendamiento, uso de insumos y rendimientos promedio.

Los detalles completos de este trabajo los pueden encontrar haciendo click aquí

20 de mayo de 2014

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