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Economías regionales

17/11/2019

Trufas: cómo es el trabajo de un productor del NOA

Con un basto territorio para desarrollarse, los huertos truferos pueden sumar grandes ingresos en el sur del país. Testimonio de un productor.
Los huertos truferos permiten el desarrollo forestal y económico. Además, son valoradas por sus exóticas características.

Antonio Posadas, productor con varios años de experiencia, tiene su emprendimiento en Tucumán, en un valle fértil donde llueven 900 mm por año y el suelo es franco a franco-ripioso. La parcela está dividida en 4 hospederos: Pinus halepensis (pino de Alepo), pinus pinea (pino piñonero), quercus robur y quercus ilex. “Las plantas se desarrollaron muy bien, florecieron, pero se terminaron muriendo, creemos que por la altura y por demasiada humedad”, dijo.

Las trufas que usaron fueron negra de Borgoña (Tuber uncinatum), de verano (tuber aestivum) y trufa blanco o bianchetto (Tuber borchi).

Luego hicieron una mezcla con distintos hospederos y los plantaron a la par. “En 2016 comenzamos a ver las primeras trufas de borchi, la primera pesó 53 gramos y la encontramos por ‘quemado de trufa’. A partir de esa cosecha, compré un perro trufero en Francia de la raza lagotto romagnolo.

Hoy tenemos 4 hectáreas de T. uncinatum, 3 sobre roble y una sobre pecán. Las otras 8 son de T. melanosporum, 1 sobre alcornoque y las otras todas sobre roble. Respecto de la instalación de huertos truferos en Patagonia, se debe considerar seriamente la instalación de un cerco perimetral, de al menos 1 metro, por los jabalíes ya que pueden oler una trufa de 3 a 4 kilómetros”, explicó.

Nota relacionada: La Patagonia se propone como nueva cuenca trufera

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