Supercampo

Twitter

Facebook

G Plus

Suscribite

Actualidad

14/08/2020

La pandemia y los equipos de trabajo

Ante una situación sobre la que no hay antecedentes, es preciso ver las preocupaciones de los trabajadores y sus familias para buscar soluciones.
PROYECTO. Los trabajadores del tambo requieren protocolos para realizar sus tareas y condiciones contractuales claras.

Por Carlos Marín Moreno

Frente a una pandemia como la que estamos viviendo se dan situaciones excepcionales en las empresas y en las familias. Particularmente, el equipo de trabajo vive realidades inéditas, desconocidas, que generan angustia en muchas personas. Para transitar este complejo camino, los empleadores deben ponerse en el lugar de los trabajadores y ver cuáles son los problemas que enfrentan sus familias, para tratar de encontrar las soluciones posibles y pasar el mal momento con los menores perjuicios. Los colaboradores también deben tener una dosis de paciencia y entender que ambas partes están aprendiendo a desenvolverse en una situación jamás vivida.

Las recomendaciones anteriores fueron formuladas por Daniel Cerezo, titular de la consultora CreerHacer, dedicada a la gestión del capital humano en las empresas, en un reciente webinar organizado por AZ-Group. 

Escucha y empatía

“El empresario puede desarrollar una cultura determinada en su empresa, pero eso sólo no alcanza; debe generar vínculos y pertenencia con sus colaboradores”, invitó Cerezo. “Tiene que conseguir que los empleados no se sientan empleados sino algo más en la empresa, para lograr engagement”, completó.

Para alcanzar esa situación, el empleador debe desarrollar empatía y ver cómo es la familia de cada colaborador y cuáles son sus sueños; también, que éste se sienta escuchado y formando parte. “Hay que considerar a cada trabajador en su dimensión de persona, no solo como un empleado que produce algo”, resumió Daniel. 

Para llevar a buen puerto este proceso, el primer paso es que el líder controle si tiene suficiente empatía y escucha. “Es una pobreza no tener empatía y hay que reconocer y corregir esa deficiencia; a partir de eso hay muchos espacios para trabajar”, proyectó el especialista. 

Cambios en el sistema

Levantando la vista de la pandemia, Cerezo dijo que el sistema económico actual debe cambiar. “Empresas preocupadas solamente por el empleo y por los ingresos no van más. Hay que tener una mirada más abarcativa y mejorar la calidad de vida de las personas que trabajan en ellas”, aconsejó.

Para alcanzar ese objetivo y dar más bienestar y felicidad a los colaboradores, recordó que hay herramientas, como las buenas remuneraciones, la capacitación permanente y la generación de confianza y dignidad, entre otras.

¿Hay una escala mínima para poner en funcionamiento estas ideas de transformación social en las empresas? Según Cerezo no; los aspectos humanos se pueden considerar en todas, más allá de su tamaño. “Aún en una pyme de tres o cuatro trabajadores, cada persona que tenga a cargo a alguien debe tener empatía y escucha; debe ver que tienen en común y cuáles son las diferencias. Y no partir de las diferencias para buscar una situación superadora de ganar-ganar”, propuso.

Diferencias generacionales

En momentos de crisis económica y social, con riegos serios para la salud, pueden acentuarse las posibilidades de conflicto entre la dirección y los colaboradores, o entre los distintos estamentos de la plantilla laboral. Particularmente, pueden surgir tiranteces entre las generaciones de mayor edad y las más jóvenes. Al respecto, Cerezo recordó que el mundo del trabajo cambió radicalmente en los últimos 20 años. “Los hijos no tienen la misma visión que los padres; por ejemplo, pueden cambiar frecuentemente de trabajo -algo generalmente no bien visto por los mayores- para acumular experiencias y para aprender”, explicó Daniel.

Otra diferencia se da en el propósito del trabajo. “En las generaciones mayores se pensaba que había que trabajar durante muchos años para ser feliz durante la vejez; las generaciones jóvenes quieren ser felices desde el día 1”, diferenció Cerezo. Así, ven el empleo como una fuente de ingresos, pero también exigen que les brinde placer, prestigio, gratificaciones, etc.

La responsabilidad de los jóvenes es otro valor puesto en duda por las generaciones mayores. En ese sentido, Cerezo dijo que “los jóvenes no son menos responsables, sino que son responsables de otra manera; por ejemplo, se comprometen mucho con el cuidado del ambiente, algo que era menos valorado por las generaciones mayores. Entonces, hay que aprender a comprender y convivir con las distintas generaciones”, concluyó el especialista.

Estar cerca con nuevas tecnologías

En una pandemia, todas las medidas deben apuntar al cuidado de las personas. Es ahí donde radica la gran diferencia que marcan las empresas y sus líderes para que sus colaboradores se sienten protegidos. Según Agustín Seisdedos, Responsable de Capital Humano de la consultora AZ-Group, “se trata de considerar a los trabajadores como personas que comparten un espacio laboral, aunque cada uno trabaje a distancia. A partir de esta visión, todas las acciones fluirán en la dirección correcta y reforzarán el compromiso con la organización y su desempeño seguirá alineado con los objetivos de la empresa”.  

El empleador debe aprovechar estos tiempos para seguir de cerca a su equipo, a pesar de que ninguna tecnología de computación, por más eficiente que sea, reemplaza al “cara a cara”. Dar lugar a la cercanía desde otra perspectiva, preocuparse por el entorno de cada empleado, preguntar cómo está llevando la cuarentena, son actos fundamentales. También, profundizar en hábitos saludables de teletrabajo. Es probable que se haya innovado en este tipo de labor en algunas organizaciones y se dispare un cambio de paradigma en relación al “trabajo desde casa”.

Aún en una situación límite como una pandemia, las acciones para el cuidado de las personas son amplias. El buen trato, el respeto de las cláusulas de contratación acordadas, las condiciones saludables de trabajo y la contención en momentos difíciles deben estar presentes en lo cotidiano. El contexto actual obliga a pensar aún más en ellas y a tomar medidas para acompañar a los colaboradores frente a una situación de esta magnitud, donde la incertidumbre, sin dudas, está instalada.

Archivado en: , , , , , ,

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *