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Huertas y jardines

08/07/2019

Sistema hidropónico vs. organopónico

Manejos, sustratos y herramientas a tener en cuenta para la producción de lechuga en invierno utilizando bandejas flotantes en agua o mezcla hojas de álamos y césped.
Para conocer más parámetros de estas técnicas, el INTA Esquel propone asesoramiento directo.

Desde la Agencia de Extensión Rural de INTA Esquel se viene desarrollando distintas pruebas para la producción de lechuga con sistemas alternativos a los convencionales, buscando entusiasmar a interesados en cultivar con otras opciones más atrayentes: estos sistemas son la organoponía y la hidroponía.

Estas pruebas se desarrollan principalmente en la huerta demostrativa agroecológica (HDA) del Inta Espacios verdes del municipio de Esquel, y en el centro de apoyo de la producción de Esquel (CAPEC), perteneciente a la secretaría de producción del municipio de Esquel.

En la última temporada estival se desarrollaron pruebas cultivando en organoponia, una técnica que consiste en preparar un sustrato con restos orgánicos (principalmente hojas de álamo y césped, que es lo que abunda en la zona).

Luego de la preparación de la cama de hojas y césped para cultivar en organoponia y trasplantar la lechuga sobre cama con riego por goteo o sobre la cama de hojas y césped, se obtuvieron interesantes resultados en comparación con el sistema convencional, es decir, cultivo en suelo.

PREPARADO. Para esta prueba se utilizaron los mismos elementos, hojas y césped, y se cultivó lechuga morada. El procedimiento consiste en armar un cantero solo con bordes de unos 20 cm y  colocar polietileno tipo mulch, a fin de evitar que las plantas enraizaran en el suelo.

Se agrega la mezcla de césped con hojas en proporción 50 y 50 cubriendo unos 15 cm del cantero. Luego se coloca la cinta de goteo y se eroga agua intentando regular los procesos de fermentación que aumenta la temperatura, condición muy favorable para estas zonas y para aquellos que quisieran cultivar en épocas de bajas temperaturas. En el INTA Esquel, estas pruebas se realizaron tanto bajo cubierto en invernáculo como al aire libre.

HIDROPONIA. El interés por el cultivo hidropónico, es decir, cultivo en agua o sin suelo, ha crecido en los últimos años y esto nos llevó a incorporar la técnica y evaluarla.

Se realiza en piletas de fácil construcción con un polietileno de alta densidad “geomembrana”, que permite la impermeabilización del recinto conformando la pileta.

La pileta se puede realizar en el suelo con solo acomodar los bordes de tierra y colocar el polietileno o se puede realizar elevada con tablas de madera tipo mesa. La lámina de agua para estos cultivos no debe ser mayor a 10 cm.

Una vez que se dispone de la pileta se debe contar con agua de calidad y tener un sistema de reserva (tanque), un aireador (para oxigenar), y algún dispositivo para colocar la solución con fertilizantes.

Las plantas se pueden colocar en placas de telgopor envueltas en goma espuma o lana de oveja, también se pueden usar vasitos plásticos que se encajen en la placa.

En la versión al aire libre, se puede disponer de un sistema de cobertura tipo túnel. Dependiendo de la estación.

OBSERVACIONES. Las dos técnicas tienen sus particularidades y son dos sistemas distintos de producción.

El organopónico se fomenta principalmente por el reúso de material vegetal desechable ya que al tener una fermentación parcial eleva la temperatura del sustrato y además acumula agua – como efecto esponja- y deja disponible nutrientes para la planta.

El inconveniente: al realizarlo a cielo abierto, la lluvia puede provocar el enfriamiento del sustrato y se puede anegar. En la experiencia se debió realizar un desagote y se colecto el líquido drenante, que luego sirvió para refertilizar.

La hidroponía ha tenido mucho interés. El sistema se justifica en casos donde no hay suelo para cultivar o donde hay inconvenientes, como alta carga de patógenos o suelos de mala calidad. Requiere de ciertos conocimientos de química, para el manejo del ph y CE, de la solución y su dilución en el agua utilizada. Debe contemplarse el contenedor (pileta- mesada o caños y estructura de sostén) y la disponibilidad de agua.

MANEJO. En los sistemas hidropónicos es fundamental el control del PH (medida de la acidez o alcalinidad del medio) y CE (conductividad eléctrica).

Ph: valores más altos que 7,5 y menores de 6,5 presentan limitaciones para la planta en cuanto a la correcta absorción de nutrientes.

Si hay altos niveles de ph, más de 7 se debe agregar algún acido. Por ejemplo, el ácido nítrico o fosfórico.

Si hay niveles bajos de ph menos de 6, se debe agregar alguna base, hidróxido de potasio o la disolución bicarbonato potásico/hidróxido potásico.

Con respecto a la CE, que es el grado de salinidad que hay en la solución, debemos tratar de no superar el rango de  entre 1 y 3 mS/cm. (miliSiemen por centímetro).

La salinidad que exista depende de la calidad del agua y de la concentración de los fertilizantes en la solución.

Para conocer más de estos parámetros, el INTA Esquel propone asesoramiento directo con cualquiera de sus técnicos. Al igual que con productos pesticidas cuando haya presencia de enfermedades o insectos, ya que dependiendo del destino de la producción se debe tener en cuenta el tiempo de carencia.

Si podemos recomendar productos aceptados e inocuos como la tierra de diatomeas o aceite de neem para controlar insectos.

 

Por Ing. Agr. Eduardo Miserendino, Jefe de Agencia de Extensión Rural INTA Esquel, para Super CAMPO.

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