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Apicultura

12/05/2019

Nuevas formas de diversificar la apicultura

Con costos de producción en alza y precios pisados, la producción de miel debe buscar alternativas para diversificar ventas. Aún así, el apicultor es competitivo.
Concluida la temporada productiva y la cosecha de miel los productores comercializan el producto básico al mejor precio posible.

Ante una actualidad complicada el apicultor debe tomar decisiones importantes. Exportar puede no ser el mejor camino, pero sumar valor agregado y diversificar la producción, tal vez ayude a ir paliando la situación.

En la colmena hay miel y también jalea real, polen, material vivo y propóleos; además de años de capacitación del productor. La actividad no escapa a la coyuntura económica nacional, a la utilización de agroquímicos en los cultivos y al desequilibrio producido en la balanza comercial por los precios de la miel de los países asiáticos, en el mercado internacional.

Los costos de producción son mucho más altos que los precios a los que se le está pagando el kilo a granel, al productor. El precio ronda los $ 65/kg (U$S 1,60); mientras el combustible, los tambores, los medicamentos y demás insumos imprescindibles para producir, se compran a precio dólar. Así, el productor queda muy desfasado. No
obstante, el apicultor argentino es competitivo y comprometido con su tarea.

Respecto de la exportación, desde las mesas apícolas se plantean lineamientos para mejorar la rentabilidad; se incentiva la exportación de manera conjunta, la venta de miel fraccionada y la diversidad productiva.

Con respecto a la exportación, si bien suena más que atractivo, no es fácil. Primero, hay que afinar bien el lápiz para ver si se puede hacer frente a las financiaciones y compromisos que se deben tomar; además de la necesidad de contar con los requerimientos para acceder a esas líneas de crédito.

Por otra parte, la miel argentina se exporta casi en su totalidad, pero, no la exporta un productor particular, una cooperativa regional o una asociación apícola local.

La exportan empresas acopiadoras (brokers), que la compran a la cadena productiva mencionada. Es decir que no cualquier apicultor está en condiciones de acceder a una de las líneas de exportación que se promocionan. Siempre hay productores entusiastas que se juntan, logran cumplir con los requisitos (endeudándose aún más de lo que ya están) y hacen una exportación. La primera. Luego tropiezan con la consabida ecuación de las tres “C”: cantidad, continuidad y calidad. Con las primeras dos variables es muy difícil poder cumplir en los plazos que los compradores necesitan. Es preciso evaluarlo a priori.

Con respecto a la tercera, la miel argentina es excelente. El mundo lo afirma. O sea, que con la calidad no surgen problemas; salvo que aparezcan residuos de agroquímicos, como consecuencia de la fumigación y la miel sea rechazada y devuelta. Este último relato no es producto de la ficción malintencionada. Acaba de suceder con un envío de miel fraccionada de una marca comercial de primera línea.

La pregunta es ¿Cómo afronta un productor o un grupo de productores pequeño el descalabro económico-financiero que, sin duda, provoca un escenario de este tipo? En síntesis, tal vez sea más aconsejable intentar diversificar la producción a nivel local con mayor promoción, tratando de comercializar otros productos de la colmena como por ejemplo: miel fraccionada, miel fraccionada con productos adicionados (tal vez frutas secas o chocolate) y material vivo. Pues, parafraseando lo que alguien dijo alguna vez: hay que pasar el invierno.

MOMENTO COMPLICADO. Gustavo Morteo, quien se desempeña como Gerente comercial de la Cooperativa Apícola de La Serrana de Tandil Ltda. dialogó con Super CAMPO sobre la situación por la que atraviesan las empresas productoras de miel.

“En nuestra región, Tandil, provincia de Buenos Aires y zona circundante, donde la apicultura es una actividad importante, los rindes de ésta temporada fueron bastante buenos. En contrapartida, la situación generada por los costos de producción -todos los insumos suben al ritmo del dólar y la miel no- y las fumigaciones complicaron -y complican- mucho la actividad apícola”, estimó. Por otra parte remarcó que “cada vez tenemos menos floración natural y, para contrarrestar esta situación, en la cooperativa contamos con un vivero y fomentamos la forestación en los campos”.

Con respecto a las pulverizaciones, Morteo indicó que “si bien contamos con productores agrícolas responsables que respetan a las abejas, hay otros que no. Estos últimos, fumigan a cualquier hora, sin respetar las distancias a los apiario y con cualquier producto -no los de la franja verde-, matando todo insecto que esté a su paso y, muchas veces diezmando colmenas. Es importante destacar, también, que si bien existen programas de exportación de miel fraccionada, es muy difícil acceder por diversos motivos; como por ejemplo falta de financiación (y altísima) e innumerables requisitos. Claramente, la situación productiva de nuestra zona es difícil y, sabemos que se replica en otras regiones del país, pese a que las mesas apícolas puedan querer mostrar mayor optimismo”, concluyó el gerente comercial de la Cooperativa La Serranda.

Por Mariel Tirau Martínez para Super CAMPO.

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