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Huertas y jardines

23/10/2018

Cómo mantener a las suculentas

Las suculentas son un género particularmente especial para su cuidado. Un repaso de los conocimientos básicos para el manejo, sanidad y propagación.
Algunas especies de crasas son comestibles y son ricas en vitaminas C y E, manganeso, calcio, hierro y potasio, además de Omega 3. Tiene efecto diurético y anti inflamatorio.

La práctica del cultivo para esta especie es mediante el uso racional de los materiales vegetales. Si se transita un invierno inusualmente frío o saliendo de un otoño demasiado húmedo como la región pampeana, se deben contemplar las necesidades especiales de estas plantas huéspedes para el hogares.

Las plantas llamadas crasas provienen mayormente de ambientes desérticos, tropicales o subtropicales adaptados no sólo a acumular agua en sus tejidos, sino que también a administrar en el tiempo el proceso de fotosíntesis ingresando por la noche dióxido de carbono. Lo hacen almacenándolo y durante el día, mientras tienen los estomas cerrados para ahorrar agua, captan la radiación solar para generar azúcares utilizados en su crecimiento y desarrollo.

AGUA. Las crasas son plantas que economizan el uso del agua y la ahorran sólo ante su carencia. Algunas especies mantienen de por vida esta faceta conservadora y evidencian crecimientos lentos y otros ornamentos espinosos como las Cactáceas en general y el Kalanchoe. Mientras que los miembros del género Sedum, Portulaca y Agabe, crecen a ritmos normales hasta que hay restricciones que limita el proceso de crecimiento a un ritmo menor y resisten todo tipo de estrés por déficit, en ese momento es cuando reanuda su estado anterior.

PORTULACA. Mayormente conocido por sus componentes, este género es utilizado con fines ornamentales por ser plantas con bajos requerimientos hídricos. Es fácil de propagar por estacas y por semilla. Está compuesto por más de 100 especies de regiones templado-cálidas. Entre éstas especies se encuentra la cosmopolita y la conocida Verdolaga (Portulaca oleracea): útil e indicadora de suelos ricos en nitratos o modificados y de maleza poco tenaz. Insospechadamente, esta especie es un interesante sustituto de otras hortalizas carnosas o suculentas como pueden ser el berro u otras más exóticas a nuestra cocina rioplatense. Por ejemplo: sus brotes tiernos u hojas pueden utilizarse en ensaladas primavero-estivales o sus tallos y hojas en sopas, tortillas, revueltos o salteados.

CUALIDADES. Con la posibilidad de ser reproducida por medio de gajos, podría ser un producto menos eventual dentro de la huerta, dado que sus cualidades gastronómicas como sabor suave, textura refrescante y crujiente la hacen apetecible. Rica en vitaminas E y C, manganeso, calcio, potasio y hierro, además de Omega 3. Además de tener efecto diurético, antiinflamatorio y laxante ligero. Aún así, no se recomienda su consumo en exceso aligual que las espinaca o acelga, dado su contenido de ácido oxálico a personas con riesgo frente cálculos renales, personas que usan broncodilatadores o embarazadas y lactantes.

MANEJO PREVENTIVO. En nuestras casas, será necesario prever las situaciones adversas para atender las necesidades especiales que la especie en ambiente. Si tuviéramos la intención de implantar un cerco, cantero o jardín de rocalla, en zonas húmedas como la nuestra, estas especies como el caso de Opuntias Euphorbias o similares, hacerlo sobreelevando el área del nivel general, plantando
las hileras en camellones o “lomos” 20 o 30 cm por encima y con pendiente del perímetro que permita evitar anegamientos. En el caso de las Euphobias en inviernos crudos y ante exposiciones desprotegidas es común que pierdan sus hojas, rebrotando cuando retornan los tiempos más cálidos. Algo más sencillo es el manejo de las plantas en maceta, ya que nos permite la flexibilidad de relocalizarlas con facilidad y escapar a riesgos innecesarios como son las lluvias continuadas y los vientos fríos inclementes. No restringirles la exposición al sol para secar su superficie y evitar fomentar la aparición de hongos o bacterias.

SUSTRATO. Se recomienda que tenga un alto volumen de poros con aire y baja capacidad de retención de agua. En cuanto a la concentración de nutrientes debe ser baja, y en caso de que las plantas lo requieran, el aporte nutricional se realiza mediante una o varias fertilizaciones cuyas dosis serán según la especie y etapa del ciclo biológico en el que se encuentra la plantación. Nunca superar las dosis recomendadas en los marbetes y separar las dosis recomendadas en dos aplicaciones.

PROPAGACIÓN. Con una hoja entera o porción de lámina se usan para dar origen a nuevas plántulas idénticas a la planta madre originándose en la base del pecíolo o nervadura. En otoño-invierno, se demora y entrarían en reposo que aumenta el riesgo de pudriciones sobre todo en ambientes poco reparados. Aprovechar el calor de la primavera para continuar y alargar el crecimiento.

Por Damián Sisaro para Super CAMPO.

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