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Agricultura

16/12/2013

El INTA, líder en genética vegetal

El organismo hace punta en la incorporación de técnicas para incrementar la productividad de manera sustentable y generar alimentos más saludables.

La genética aplicada a los vegetales tiene como objetivos seleccionar sus mejores características y minimizar las posibilidades de que los cultivos sean perjudicados por factores externos. “Se define al mejoramiento genético como el arte y la ciencia de aumentar la productividad, mediante la selección de caracteres deseados e involucrando a todos los agentes que pueden afectar la obtención de un producto, como ser resistencia o tolerancia a enfermedades, plagas, sequía, salinidad, calidad nutricional, entre otros”, explicó Juan Carlos Salerno, del Centro de Investigaciones en Ciencias Veterinarias y Agronómicas (Cicvya) del INTA.

Para el experto, “la ganancia genética explica alrededor del 50% de los aumentos de eficiencia en la productividad de los principales cultivos, encontrando los mayores logros en maíz, soja, girasol y trigo”.

Variedades de mayor rendimiento son alcanzadas con estrategias como el mejoramiento tradicional y la biotecnología moderna. En ésta última, la modificación puede ser asistida por vía molecular, como en el caso de la transgénesis. Para Silvia Lewis, del Instituto de Recursos Biológicos (IRB) del Centro de Investigaciones en Recursos Naturales del INTA, “es un proceso continuo, en el cual se pretende sumar atributos favorables para los cultivos sobre los ya logrados”.

Salerno explicó al sitio INTA Informa que “en un programa de mejora clásico se debe considerar, en primer lugar, la variabilidad genética para poder hacer la selección, siendo relevante el manejo del germoplasma local y exótico, para luego aplicar los métodos de selección más convenientes de acuerdo a la especie”. En tanto, en relación a las nuevas herramientas biotecnológicas, opinó que “permiten acelerar la incorporación de caracteres específicos, que luego indefectiblemente deben pasar por el proceso obligado de selección y adaptación en el campo”.

Los avances del INTA

El organismo registra numerosos logros en el área de la biotecnología aplicada a los cultivos. Estos son algunos de ellos:

Maíz: La principal enfermedad que afecta al maíz en la Argentina es el Mal de Río Cuarto, que produce severas pérdidas en la producción de granos. El virus es transmitido de planta en planta por la picadura de un insecto conocido como “chicharrita”, detectado por primera vez en la provincia de Córdoba y para el cual aún no se encontró resistencia mediante el mejoramiento genético convencional.

Las expertas Dalia Lewi, del Instituto de Genética, y Mariana de Vas, del de Biotecnología -ambos pertenecientes al Cicvya- estudiaron el genoma del virus. Así dieron con la secuencia más adecuada para generar resistencia al maíz. Propusieron el silenciamiento postranscripcional  (PTGS), que implica introducir en el genoma del maíz una secuencia del genoma del virus para disparar la enfermedad. Así, se generan dentro de la célula copias de esa secuencia, que le permiten estar “atenta” a la introducción del material genético del virus. Entonces, cuando éste ingresa con la picadura de la chicharrita, la célula vegetal reconoce esa secuencia y trabaja para procesarla y atacarla. Como el virus no cuenta con el genoma completo para rearmarse, no puede seguir su ciclo.

Actualmente trabajan en otras secuencias del virus del Mal de Río Cuarto para aumentar el éxito de las dos utilizadas hasta el momento.

Trigo: Una de las principales enfermedades que afectan al trigo en América Latina es la roya de la hoja. Es por ello que el INTA trabaja en programas de mejoramiento de este cultivo orientados a incorporar resistencia genética tanto a la roya como a la fusariosis, otro mal muy extendido en el país. Los desarrollos del organismo apuntan a minimizar la aplicación de fungicidas y, simultáneamente, reducir el riesgo de contaminación ambiental y los costos de producción.

Madera: Pablo Pathauer, del Grupo Forestales del IRB, afirmó que “con programas de mejoramiento genético forestal, el INTA genera germoplasma de mayor productividad y mejor adaptado a las condiciones locales”. Ya en la década del 90, el INTA, junto al sector privado, inició un programa de mejoramiento genético del Eucalyptus globulus, con el fin de incrementar la capacidad de producción volumétrica y la densidad de la madera. Para ello, se introdujeron cerca de 15 mil árboles de más de 250 familias como base genética a evaluar durante años consecutivos. Se estudiaron variables como la procedencia de las semillas que crecían con más vigor, cuáles producían madera más densa, sobrevivencia, corteza, forma del tronco y bifurcación, entre otras. Complementariamente, se estimaron parámetros genéticos y heredabilidades para los aspectos de mayor interés económico. Toda la información resultante se combinó en un índice de selección, y así nació un ranking de mérito genético de los árboles, que se utilizó para generar población productora de semilla mejorada o huerto semillero.

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Un pensamiento en “El INTA, líder en genética vegetal”

  1. Hola my nombre es Antonio tengo una plantacion de pepino corto y me salen practicamente todos amargos y no puedo comercializarlos el banco de semillas dice que es genetico y no me dan soluciones ,hay manera de quitar el amargor del pepino estan en fibra de coco, porfavor conteste estoy en plena campaña y estoy tirando la produccion y me voy arruinar

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