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Actualidad

12/11/2013

Algodón: nueva trampa para picudos

Técnicos del INTA desarrollaron un dispositivo de captura masiva de esta plaga para su observación y control. Es barato y ecológico.

La nueva técnica para atrapar al picudo algodonero, una de las principales plagas de este cultivo en el noreste argentino, fue creada por técnicos del INTA Sáenz Peña, Chaco.

Este dispositivo tiene como fin la captura masiva de picudos para su observación y control; es fácil de construir, de bajo costo y ambientalmente seguro. Actúa a base de feronomas.

Iván Bonacic Kresic, su creador, destacó la efectividad de esta nueva trampa de observación mata insectos (T.O.M.I.). Desarrollada íntegramente con materiales nacionales, “controla y erradica una plaga mediante el uso de feromonas sintéticas atrayentes y reduce la aplicación de métodos químicos masivos”.

Para el experto, el asesoramiento de técnicos del INTA permitirá a cada productor “construir la propia y sustituir, así, las trampas importadas”. El INTA ya presentó la solicitud de patente y posee el título de modelo industrial.

En su creación sólo se necesitan unos pocos materiales de plomería: un metro de caño de polipropileno, una cupla, un buje reducción, un tapón y un taladro. También algunas botellas de plástico descartables.

“Esta herramienta es muy efectiva para detectar el inicio de la infestación estacional de una plaga, sus variaciones y desaparición”, explicó Bonacic, al tiempo que agregó que esto permite “orientar los métodos de control y verificar el éxito de las medidas de erradicación”.

Algunas de las ventajas de este nuevo desarrollo es que es “ambientalmente seguro”, debido a que el abrojo impregnado de veneno se encuentra dentro de la trampa y, consecuentemente, fuera del alcance de niños, animales de la granja u otros insectos benéficos. De este modo, se reduce el uso masivo de insecticidas y se favorece el equilibrio biológico natural, publicó el sitio INTA Informa.

Por su parte, María Ana Sosa, entomóloga del INTA Reconquista, Santa Fe, explicó que “las feromonas son sustancias químicas oloríficas liberadas en el aire que, en el caso del picudo, son secretadas por el macho y actúan como agentes de agregación y atrayente sexual”. Son muy utilizadas para el seguimiento y control etológico de plagas.

Las feronomas sintéticas y el color de la trampa llaman la atención del picudo algodonero, que es conducido hasta un dispositivo de captura masiva diseñado para su detección, monitoreo y control. Una vez adentro, el insecto queda atrapado en el cilindro colector. Allí entra en contacto con el insecticida y muere.

La estructura de la trampa es de plástico y consta de tres partes desmontables: un tubo central que se une a un cono con contratapa, una tapa o cubierta y un vaso cilíndrico con tapón. En el cuerpo central del dispositivo hay perforaciones por donde emanan las feromonas, mientras que en el vástago central se encuentran las ranuras por donde ingresan los insectos. En tanto, en el interior de la cámara de captura se ubica el surtidor de insecticida, que actúa por contacto.

El picudo algodonero

El Anthonomus grandis Boh es un insecto que se alimenta de los pimpollos de las plantas de algodón, generando importantes pérdidas en este cultivo. Debido a su gran capacidad de reproducción, corto ciclo biológico y excelente sobrevivencia es necesario un manejo de plagas avanzado.

“Se trata de una plaga que causa daños importantes y actualmente el control es medianamente efectivo. Existe un gran interés por parte del productor en lograr una producción rentable y eficiente”, explicó Osvaldo Previale, presidente de la Asociación para la Promoción de la Producción Algodonera (APPA).

La gravedad del impacto del picudo no sólo se mide por sus daños económicos sino también por la pérdida de emprendimientos regionales que colaboran en el impulso de una cadena de valor para la agroindustria textil.

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