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Actualidad

15/10/2013

Un robot inteligente, lo nuevo del INTA

Se trata de un mecanismo con inteligencia artificial destinado a mejorar la producción en invernáculos.
Inau hoy es capaz de desplazarse por el invernadero, diseñar sus actividades, hacer mapas 3D, aplicar fitosanitarios y fertilizar; pero pronto podrá cosechar, cortar y podar, entre otras actividades.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentó la novedad en INTA Expone Patagonia, la megamuestra que tuvo lugar a principios de este mes. Se trata de un autómata que tiene como objetivo mejorar la producción de cultivos intensivos como hortalizas, aromáticas y flores en invernáculos, mediante la gestión eficiente de recursos y su planificación.

El creador es Ricardo Garro, especialista en robótica del INTA Anguil. La pieza es totalmente autónoma y de gran adaptabilidad a diseños de invernáculos para trabajar a escala de plantas.

“Se trata de una plataforma multipropósito cuyas acciones dependerán de las funciones que uno le asigne. Se puede adaptar a las necesidades y demandas de los territorios donde se la utilice”, explicó Garro, al tiempo que aseguró que hoy tiene la capacidad de “hacer mapas 3D, desplazarse, planear sus actividades y fertilizar, pero mañana podrá cortar, podar, etcétera”.

Gracias a su autonomía puede, además, eludir obstáculos, transportar insumos, medir humedad, temperatura y radiación, entre otras funciones.

Garro utilizó en la creación de este robot parte de los conocimientos que adquirió en la universidad alemana de Bremen, donde funciona un centro de investigación robótica reconocido mundialmente y hasta donde viajó junto a un grupo de inteligencia artificial en tren de perfeccionamiento.

“La idea es identificar las plantas y determinar con qué tipo de cultivo se trabaja para tomar mejores decisiones a futuro”, explicó el especialista, para quien este logro traerá muchos beneficios económicos y productivos al que lo implemente. Permitirá trabajar con mayor precisión mediante la aplicación de las dosis justas de agua y fertilizantes de acuerdo a las necesidades de cada planta.

Este desarrollo de inteligencia artificial no sólo puede ir una y otra vez a un lugar asignado para realizar distintas funciones –y recordarlas-, sino también actuar de acuerdo al panorama que se le presente.

“Lo destacable es que todas las tecnologías que usamos son software libre, o sea que ese conocimiento se comparte de forma gratuita y se adapta a la realidad de cada desarrollo”, destacó Garro.

El robot también cuenta con piezas de hardware libre, totalmente disponibles para ser utilizadas e implementadas sin ningún costo adicional. Esto redundará en una fabricación menor de autómatas que en otros países, pero con las mismas funciones.

“Un robot como el que hicimos acá, en Alemania vale unos 250 mil dólares, mientras que éste puede desarrollarse con un costo muchas veces inferior”, afirmó su creador.

La plataforma tiene cuatro meses y el organismo está en busca de socios estratégicos para mejorar aún más sus funciones.

 

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