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Huertas y jardines

11/12/2019

Cómo obtener Stevia en una huerta ecológica

Este edulzante natural se obtiene con diversos manejos de cultivo a campo y en invernaderos. Repasamos características y sus requerimientos agroclimáticos.
El uso de Stevia evita estos efectos contraproducentes siendo su cultivo posible a escala familiar y en sistema de huertas.

La Stevia es una planta que contiene en sus hojas un edulcorante natural llamado químicamente esteviósido, libre de efectos indeseables para la salud. Al ser consumido por las personas les aporta sabor dulce a los alimentos sin incidir en los niveles de azúcares en el cuerpo, de forma que es usada por personas que padecen diabetes, obesidad u otras afecciones, que endulzan sus alimentos sin modificar su nivel de glucemia.

El uso de Stevia evita estos efectos contraproducentes siendo su cultivo posible a escala familiar y en sistema de huertas.

Se puede utilizar en alimentos (tortas, dulces) e infusiones (mate, té, café) como así también en huertas y granjas. El Tallo se puede usar como forraje, y esto ayuda a incrementar el peso y las posturas en aves, y aporta aminoácidos que mejoran la calidad de la carne vacuna. Al mismo tiempo es bactericida, brindando mayor sanidad en ponedoras, pollos, conejos,  vacas. Por otra parte, utilizada en polvo y extractos para incorporar a suelos o sobre cultivos, mejora la sanidad de las plantas.

Stevia rebaudiana Bert. (Yerba Dulce) es una planta dicotiledónea de crecimiento arbustivo, perenne, puede alcanzar entre 65 a 80 cm de altura, llegando hasta 120 cm en algunas variedades mejoradas. Las hojas poseen glucósidos denominados Steviolglicósidos que le confieren propiedades edulcorantes, siendo los dos principales: el Esteviósido y Rebaudiósidos A. Esto hace que sea una alternativa no calórica al azúcar y edulcorantes artificiales. Además, presenta características para usos medicinales, agrícolas y ganaderos.

Se trata de un cultivo alternativo en auge por su potencial edulcorante que requiere dedicación intensiva. Con el uso de la cobertura plástica y el fertirriego se logran mejores rendimientos y mayores contenidos de steviolglicósidos. Según estimaciones de la Cámara Argentina de la Stevia (CASTEVIA), en el país este cultivo ocupa entre 300 y 400 hectáreas. En Misiones se concentra alrededor del 70% de los cultivos de Stevia y el resto se reparte entre Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes y Jujuy. Sólo el 10 % de la superficie total cultivada se encuentra bajo riego.

CARACTERÍSTICAS BOTÁNICA. La raíz es fibrosa filiforme y perenne, que apenas ramifica y no profundiza, es el único órgano de la planta que contiene muy poco steviolglicósidos o nada. El tallo es subleñoso, con tendencia a inclinarse, con brotación anual y latencia invernal, tornándose multicaule después del primer ciclo vegetativo, con 20 tallos en 3 a 4 años. Las hojas son elípticas oval o lanceoladas, pequeñas, simples, es el órgano con mayor contenido del edulcorante, siendo 20 veces más dulce que el azúcar de mesa, con disminución de contenido a medida que ascienden en la planta.

REQUERIMIENTOS AGROCLIMÁTICOS. Crece en regiones subtropicales, semihúmedas con 1.400 a 1.800 mm de precipitaciones distribuidas regularmente en el año, no soportando períodos prolongados de sequía. En regiones donde la precipitación mensual es inferior se necesita riego. En su estado natural, prospera en temperaturas promedio de 24 °C a 28 ºC, 75-85 % de humedad relativa, aunque crece muy bien entre los 18 a 34 °C, soportando temperaturas extremas de -6 ºC a 43 ºC; crece en suelos de baja fertilidad, ácidos (pH entre 5.5 y 6.5), de tipo arenoso, orgánicos y de alta humedad, con buen drenaje, el exceso de agua suele ocasionar marchitamiento de raíces. La habilidad para resistir inviernos, aparentemente es determinada por la temperatura del suelo, la amplitud crítica está entre 0 a 2 ºC. Necesita alta intensidad solar y días largos para aumentar el crecimiento vegetativo y contenido de glucósidos totales, los cuales son mayores con días de 16 horas.

PROPAGACIÓN. Por semilla, con la variedad Criolla, es de esperar que los tipos de plantas que aparecen en la descendencia correspondan mayormente a los mismos tipos de plantas. Para variedades mejoradas, se recomienda por esquejes a los efectos de mantener la identidad genética del material. Además en plantas adultas vigorosas, en la primavera temprana aparecen pequeños vástagos, muchos con sus respectivas raíces que pueden separarse y plantarse en lugar definitivo.

FERTILIZACIÓN. Las necesidades de nutrientes varían a lo largo del ciclo fenológico, siendo importantes después de cada cosecha. Destacamos el esquema de abonado utilizado por productores agroecológicos en la zona, que consistió en el agregado de estiércol y ceniza (1 kg/m2, aplicadas sobre la línea y antes del alomado), humus de lombriz (1 cucharada por planta por mes) y supermagro (dosis al 3 %, 1 aplicación cada 15 días).

RIEGO. Labor importante, debido a la alta susceptibilidad a la sequía que presenta la planta en ciertos momentos del año. Se riega normalmente sin mojado de la parte aérea, ya que permite una mejor sanidad, evitando el exceso de agua.

CONTROL FITOSANITARIO. Es afectada poco por plagas. El control fitosanitario debe hacerse en forma preventiva desde el momento de la siembra. El extracto alcohólico de Ajo-Ají, actúa en un amplio espectro como insecticida por contacto y como fagorepelente.

CONTROL DE MALEZAS. Es el control eficiente de malezas (las cuales compiten por agua y nutrientes) una de las operaciones que determinan el éxito en la producción del cultivo. Una posibilidad de control es manual, mediante carpidas. El cultivo debe estar limpio todo el tiempo especialmente los primeros 20 a 30 días posteriores a cada cosecha. Es recomendable basarnos en un control biológico y alelopatía (repeler plagas con el uso de plantas) para obtener óptimos resultados, por ejemplo el uso de abonos verdes, como Mucunas, Poroto caupí, en verano; y Lupino, Gorga, en invierno. Puede usarse cobertura plástica, aunque resultaron favorables las prácticas de reemplazo de la cobertura plástica con coberturas vegetales muertas (pasto u hojas de pino) y las asociaciones con verduras, hortalizas, porotos, otras plantas aromáticas.

COSECHA. Cuenta con un ciclo de producción que abarca aproximadamente ocho meses. El número o cantidad de días entre una cosecha y otra depende de numerosos factores, como ser: número de días lluviosos, temperatura, insolación, fertilidad del suelo, sanidad del cultivo, ausencia de malezas, entre otros, en promedio puede hacerse una cosecha cada 50-60 días. Se cosechan las hojas por lo cual hay que tener en cuenta que la mayor producción se da en los meses de mayor radiación solar. El número de cortes está supeditado a la zona agroecológica, llegándose a realizar una cosecha en zonas menos favorables, hasta 5 ó 6 en las zonas aptas.

El momento recomendado para el corte es cuando la planta está en botón floral o hasta el 10 % de floración (flor abierta) en el lote, en esta etapa se alcanza en máximo nivel de edulcorante. El corte se realiza como mínimo a 5 cm sobre el nivel del suelo, siendo a 10 cm lo óptimo. Luego del corte (inmediatamente), se debe realizar la pre limpieza de las ramas, que consiste en la eliminación de las hojas básales (hojas negras y marrones) para que no se mesclen con las hojas de mayor calidad. Se debe cosechar en tiempo seco y después que el rocío se haya levantado hasta las 12:00 (sin secadora artificial), utilizando un implemento que realice un corte limpio. Las plantas comienzan a producir a los 8 meses, con un peso hoja seca por planta de 5 a 9 gramos. A los 3 años se obtienen peso hoja seca promedio por planta de 25 a 40 gramos, con una buena variedad y manejo adecuado.

SECADO. La técnica más económica se basa en aprovechar las condiciones climáticas, mediante media sombra en el suelo, sin dejarlas al sol directo. Las hojas secas deben contener 10-15 % de humedad, color verde pálido y crujiente. Las plantas secas son colocadas sobre lonas y golpeando suavemente las plantas con una horquilla, se separan las hojas sueltas. El empaque y almacenamiento debe hacerse en bolsas plastilleras que permitan el pasaje del aire y protejan de la humedad. Una vez seco, el producto guarda su propiedad por mucho tiempo, sin perder su poder edulcorante.

OBSERVACIONES. Se adapta muy bien en asociación con otros cultivos, abonos verdes. No le afectan plagas, ni condiciones extremas de clima. Aunque es sensible a excesos hídricos en superficie extensos en el tiempo por daño en raíces. Es perenne ayudando a enriquecer los suelos y protegerlos. Es muy demandada por sus beneficios para la salud. Cada vez más conocida.  

Si bien el uso familiar puede abastecerse con hojas en estado fresco con tres a cuatro plantas, es importante tener en cuenta que en clima templado, en particular en la Provincia de Buenos Aires, la planta perderá la parte aérea durante el invierno que solo reaparecerá en primavera. Para abastecerse durante este periodo deberá hacerse un almacenamiento de hojas en estado seco, lo mismo que para emprendimientos comunitarios o productivos familiares.

Por Darío Taiariol de la Estación Experimental Agropecuaria Bella Vista

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