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02/10/2016

6 preguntas sobre el cultivo de tomate

Es momento de incluirlo en la huerta, dado su gusto por las altas temperaturas. Sacate todas tus dudas con esta nota.
Tomates orgánicos. FOTO: Sabe la Tierra.

1. ¿Cómo iniciamos un cultivo de tomate?

Se inicia por semilla, que son de tamaño mediano, de buena germinación. Siempre conviene hacer lo que llamamos un almácigo, es decir, sembrar las semillas con alta densidad en algún lugar protegido, cuidadas del frío, y cuando ya sean plantitas de 2 o 3 hojas y de una altura de unos 8 centímetros pasarlas al lugar definitivo en el que queremos que cumpla su ciclo hasta cosecha. La planta de tomate es sensible al frío; si hay heladas y no está protegida con plásticos transparentes se quemará o se producirán daños.

2. ¿Queda erguida la planta de tomate mientras va creciendo?

No. Cuando tiene poca altura aún (20, 30 cms) se mantiene erguida, en forma vertical, pero luego se hace decumbente, es decir que la planta cae al piso. En este momento (o antes) conviene mantenerla en forma vertical mediante un “tutorado”, es decir una caña o un palo al cual se ata y la mantiene erguida. En Buenos Aires usamos dos cañas atadas arriba, que se llaman “barracas”. En zonas húmedas conviene alejarlo del suelo para que los frutos no se manchen ni se enfermen con la humedad. En forma vertical también se airea más.

3. ¿Cuándo salen las primeras flores?

Las temperaturas óptimas diurnas varían entre 20 ºC y 27 ºC y las nocturnas de 13 ºC a 20 ºC. Prefiere noches con temperaturas más frescas que las del día. Si las temperaturas son más bajas, va a tardar más en crecer y en aparecer la primera flor.

Después de que la planta emite varias hojas (de 7 a 12) y dependiendo de las temperaturas y de la luz durante todo este período, la primera flor en forma de racimo aparecerá más o menos a los 30 o 60 días. Hacen falta temperaturas ni muy bajas ni muy altas para que esas flores se pueden transformar en frutos (por debajo de 8ºC y por encima de 30ºC se perjudica el polen y las flores no formarán frutos). Los abejorros son muy beneficiosos en la polinización del fruto del tomate.

Los tomates convencionales (no orgánicos) en su gran mayoría son pulverizados con hormonas sintéticas varias veces durante el ciclo de cosecha para evitar este problema que tiene la polinización con las temperaturas, es decir, para que los frutos puedan formarse a pesar de los problemas ambientales. Así se forman frutos más secos, más huecos, más inflados, pero con menos semillas y también menos sabor (se induce a un fruto que se llama “partenocárpico”, que no tuvo una polinización).

4. ¿Cómo y cuánto crece la planta de tomate?

Dependiendo del tipo de tomate, puede crecer indefinidamente hasta que lo dejemos de regar o que haga mucho frío y poca luz, o crece hasta que aparecen 4 o 5 racimos y no crece más. Son dos tipos de tomates diferentes, con diferente tipo de crecimiento.

Los tomates emiten racimos de flores cada 2 o 3 hojas, dependiendo el tipo de tomate.

Ambos tomates emiten también lo que se llaman “brotes”, que son pequeños tallitos que salen de las hojas. Si queremos que haya tomates más grandes hay que sacarlos cada vez que aparecen. Si no, nuestra planta de tomates tendrá un aspecto arbustivo con muchos tomates chiquitos. A esta labor la llamamos “desbrote”.

5. ¿Qué otros cuidados lleva el tomate?

El tomate necesita mucho riego y un suelo muy abonado, porque tiene altos requerimientos de nutrientes.

También es un cultivo muy sensible a muchos insectos y enfermedades. Existen varios preparados orgánicos para controlar a estos insectos y enfermedades, como el purín de ortiga, el paraíso fermentado, el aceite mineral, el bicarbonato de potasio, el cobre y el azufre, entre otros. Y además, existen muchos enemigos naturales (o insectos benéficos) que hay aprender a identificarlos y conservarlos, ya que controlan muy bien a muchos de los insectos que atacan al tomate.

6. ¿Cuánto tardan en madurar los frutos del tomate?

El fruto desde que recién está formado (del tamaño de una bolita más o menos) tarda de 45 a 70 días, dependiendo de las temperaturas que haya en el ambiente.

Las temperaturas óptimas para la maduración son de 17°C de noche y 30°C de día. El tomate si se saca verde (no blanquecino, sino verdoso) puede seguir madurando fuera de la planta por el tipo de fruto que es, que se llama climatérico, pero puede llegar a tardar. Si está verde o le falta madurez conviene ponerlo con otros tomates o con manzanas, que son frutos que liberan un gas que se llama etileno y acelera la maduración en este tipo de frutos.

Los frutos pequeños (tipo cherry) tardan menos en formarse y madurar que los grandes.

FUENTE: Mariana del Pino de MAPO, exclusivo para Sabe la Tierra.

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