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Actualidad

16/10/2020

Argentina y los biocombustibles

Desde 2006 se han realizado inversiones por más de 3.000 millones de dólares pero hoy las pymes atraviesan una crisis terminal.

Por Patrick Adam*

Es impensable que volvamos a tropezar con la misma piedra: en los a√Īos 80, Argentina y Brasil lanzaron planes para introducir alcohol para su uso en veh√≠culos. Al poco tiempo, Argentina abandon√≥ su plan, conocido como ‚ÄúAlconafta‚ÄĚ.¬† Brasil, en cambio, lo consider√≥ una pol√≠tica de Estado y sigui√≥ con su programa hasta convertirse en la mayor potencia mundial en producci√≥n y uso de combustibles renovables para automotores.

Los biocombustibles renacieron en la Argentina en 2006 buscando remediar cuatro problemas centrales que de haber continuado con el anterior plan ya hubiese resuelto: una matriz de combustibles líquidos muy dependiente de los fósiles contaminantes, la pérdida de divisas que generaba y sigue generandopor importaciones de combustibles y el inicio de la lucha contra el cambio climático, especialmente para combatir la emisión de gases de efecto invernadero.

Y esta vez fue un éxito: la industria, que tiene hoy un valor de mercado superior al de YPF, ha cumplido con todas sus promesas: inversiones de alrededor de 3.000 millones de dólares, desarrollo en las economías regionales, valor agregado en origen y, muy especialmente, sustentabilidad, evitando el envío de de millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, mejorando el aire que respiramos y contribuyendo a que la Argentina cumpla con los acuerdos climáticos de París.

A este milagro económico y ambiental hay que sumarle el valor agregado de los coproductos, como la proteína de maíz para alimentación animal (burlanda), glicerina, energía eléctrica renovable, fertilizantes naturales, entre otros, integrando así la actividad en su conjunto en la economía circular.

Para fomentar su uso, el Congreso Nacional sancion√≥ una ley que permiti√≥ que la mezcla de gasoil con biodiesel -producido con aceite de soja‚Äď llegue hoy al 10% y la de bioetanol con nafta al 12%, un primer paso para cumplir con los compromisos de reducir las emisiones contaminantes.

Esa ley, la 26.093, vence en mayo de 2021, y la industria verde se encuentra bajo un ataque sistem√°tico de los refinadores de petr√≥leo (y la inacci√≥n del gobierno) que quieren frenar su desarrollo y que contribuyan, al igual que el impuesto a la riqueza, a financiar el fracaso de la petrolera hegem√≥nica semip√ļblica YPF S.A.

Y lo están logrando. A contrario sensu de lo que sucede en el resto del mundo, en Argentina se le exige al sector de los combustibles verdes que financie a la industria contaminante mediante un precio que está muy por debajo del de paridad de importación y de sus costos de producción.

Las empresas peque√Īas y medianas que producen biodiesel est√°n cerrando sus puertas y despidiendo a los trabajadores. Una situaci√≥n similar vive el mundo del bioetanol: despu√©s de 10 meses de congelamiento del precio, contrario a toda la regulaci√≥n existente, y un aumento del 35% en el valor de su materia prima desde enero de 2020, el gobierno anuncia una actualizaci√≥n de 10%, un n√ļmero que deja a la industria al borde del mismo abismo en el que estaba antes. La suba del precio no compensa siquiera el aumento de la cotizaci√≥n del ma√≠z (con el que se produce etanol) de las √ļltimas semanas…

En vez de asustarse y atacar a las energ√≠as limpias, tratando de confundir a los consumidores y a los gobiernos, los refinadores de petr√≥leo deber√≠an incorporar a su vocabulario palabras como cambio clim√°tico, solidaridad intergeneracional, cooperaci√≥n, sustentabilidad, an√°lisis sist√©mico, econom√≠a circular, atomizaci√≥n de oferta, y bioeconom√≠a: no pueden seguir comport√°ndose como si nuestros hijos y nietos no tuviesen derecho a la vida.  

Basta con ver que la petrolera francesa TOTAL, que est√° reconvirtiendo sus refiner√≠as en Francia en productoras de biocombustibles. Espa√Īa, al igual que la enorme mayor√≠a de los pa√≠ses de la Uni√≥n Europea, planea la prohibici√≥n de coches que funcionen con diesel o nafta antes de 2040, o que California decret√≥ que para 2035 solo se vender√°n en el Estado veh√≠culos que no contaminen, para tomar conciencia de la revoluci√≥n ecol√≥gica que estamos enfrentando.

El anuncio del presidente Alberto Fern√°ndez sobre la mudanza de la Secretar√≠a de Energ√≠a de Buenos Aires a la provincia petrolera de Neuqu√©n es una se√Īal de que camina en una direcci√≥n errada: mientras el mundo inici√≥ un proceso contundente para abandonar al petr√≥leo como fuente de energ√≠a primaria, en la Argentina hacemos lo contrario. 

La buena noticia es que a√ļn estamos a tiempo de avanzar: tenemos materia prima de sobra para multiplicar por dos el uso de biocombustibles y  alcanzar los niveles de nuestros vecinos Brasil, Bolivia y Paraguay.  La industria en su conjunto trabaj√≥ en un proyecto de Ley que le permitir√≠a a la Argentina modernizar su sistema regulatorio, abrir el sector a una mayor competencia, terminar con las importaciones de combustibles f√≥siles, potenciando al sector m√°s eficiente y competitivo que tenemos: la agroindustria.

Es cuestión de entender hacia donde está yendo el mundo, cuales son las ventajas competitivas y comparativas de la Argentina, y también de voluntad política: no podemos seguir dejando pasar oportunidades de desarrollo, especialmente cuando hablamos de energía verde, de nuevas inversiones y de desarrollo federal.

No nos podemos permitir otro Alconafta.

*Director Ejecutivo de Director Ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz

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Un pensamiento en “Argentina y los biocombustibles”

  1. En Febrero del 2007 me llamó por teléfono un ex conjuez de la SCJPBA, por entonces segundo de Homero Bibiloni, encantadora persona, que estaba reunido con Florencia Roitstein, subsecretaria de Bibiloni en el área de remediaciones. La conversación re-caló en el problema de Magdalena que habían visto en 1999 sus riberas empetroladas por un derrame de Shell. Le comenté entonces, cuánto más oportuno sería ocuparse del emisario encubierto que desde hacía más de 4 décadas envíaba desde las refinerí-as de Campana sus pestes hidrocarburadas al estuario.

    Fácil es estimar que allí los vuelcos superaban con creces la tragedia de 10 Exxon Valdés; y por ello lo del accidente de Magdalena era menos que un escupitajo. En adi-ción le recordaba a este ex conjuez de la SCJPBA, que el emisario encubierto, salía de la propia población que él habitaba. El comentario le movió de inmediato a mirar por http://www.alestuariodelplata.com.ar/costa1.html y 4 sig.

    Roitstein que estaba a su lado le tom√≥ sin decir agua va el celular prestado y me pregunt√≥ de d√≥nde hab√≠a tomado esas espeluznantes im√°genes y qu√© denuncias hab√≠a hecho. -Las hab√≠a hecho por Prefectura y Puertos y V√≠as Navegables-. Pero el problema estando tan instalado como bien velado por 40 a√Īos, era imposible darlo vuelta.

    Nunca más se habló del tema, aunque fácil es para cualquiera advertir la descomunal criminalidad de ese emisario. Este Amigo, hoy titular de la Secretaría de Juicios Ambientales de la CSJN es un ángel de persona. Pero, a qué dudar, hay problemas que por su inefable dimensión, superan al más bueno.
    Las pestes emitidas por las refiner√≠as y petroqu√≠micas del Dock Sud superan 10 veces las de este emisario oculto de Campana; y no lo hacen del otro lado del canal Emilio Mitre, sino al lado mismo de las riberas de la gran megal√≥polis, afectando por deriva litoral a las tomas de agua de AySA en Palermo y por flujos costaneros en descenso a la toma de agua de AySA de Bernal. Carnicer√≠a completa, que ahora nuestros gobernantes sus incrementos se dedican a festejar. ¬ŅC√≥mo no alertar de estas carnicer√≠as ?

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