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Biotecnología

22/09/2018

Las máquinas autónomas para la agricultura

Según Mario Bragachini, referente del INTA, el automatismo y la robotización cambian la manera de trabajar de los equipos para aumentar su eficiencia.
FUTURO CERCANO. Las máquinas autónomas son una realidad y pronto serán protagonistas de las tareas en los campos.

Cuando se habla de evolución en maquinaria agrícola, el nombre de Mario Bragacbini aparece como uno de los introductores en Argentina de las últimas novedades que se presentan en el mundo. De manera ininterrumpida desde 1990, Bragachini viene realizando viajes anuales con técnicos y productores a Estados Unidos. donde tienen contacto con las últimas novedades que desarrollan las principales marcas.

Recién llegado de su último viaje, PERFIL dialogó con el técnico del INTA sobre lo visto en la recorrida y su visión de las máquinas del futuro próximo.

—¿Cómo se puede caracterizar este momento en la evolución de las máquinas agrícolas?
—Estamos en un punto de inflexión, porque en sembradoras hay colitas en las sembradoras que miden materia orgánica, humedad de suelo y cámara de aire y en el próximo metro la máquina modifica su manera de actuar. Es decir que estamos en un metro cuadrado del lote, cuando hasta hace poco tiempo un aventurero con gran cantidad de datos podía definir un ambiente de 400 metros cuadrados como máxima precisión. Vemos cambios de sensores y, fundamentalmente, de actuadores que revolucionan todo esto. Se necesita que el sistema sea eléctrico, porque no hay sistemas mecánicos, hidráulicos y electrohidráulicos que puedan hacer lo mismo. Estamos frente a una revolución.

—¿Qué novedad destaca de entre las que vio en su última gira en los Estados Unidos?
—Visitamos una fábrica de cosechadoras de John Deere en el último día que fabricaba el último modelo de cosechadora tradicional para entrar a fabricar el año que viene un modelo eléctrico. Lo que ha trascendido es que el nuevo modelo tendrá dos motores diesel de 400 caballos cada uno, ubicados en la parte inferior de la máquina, con rodado de orugas, tolva de 20 mil litros, descarga por noria, dos
motores gasoleros. Un motor traccionará una gran bomba hidráulica que moverá el avance de la máquina y dos rotores axiales. El otro motor moverá un generador eléctrico que dará movimientos de motores eléctricos al resto de las cosechadoras. No habrá cadenas, correas ni cajas de engranajes, todo será eléctrico y la máquina será automática en su regulación, incluida la plataforma de aluminio, que tendrá 60 pies de ancho.

—¿Cómo se inserta Argentina en estos cambios?
—En el caso de agricultura de precisión, Argentina además de ser un adoptante importante en cuanto a todo lo que sea manejo por ambiente de productos e insumos, también es fabricante. Hay más de 20 empresas de equipos de agropartes que hacen a las máquinas inteligentes. Sin ese desarrollo paralelo, no serían competitivos los fabricantes argentinos que doblan chapas, sueldan tubos y diseñan una máquinas muy buenas.

—¿La industria nacional de maquinaria está a la altura de los cambios que vienen?
—Un ejemplo de eso es que Argentina tiene las mejores sembradoras de siembra directa del mundo porque tiene 94% bajo este sistema. Eso ha servido como puntapié inicial para que la maquinaria agrícola salga al mundo y vender sembradoras. No es casualidad de que en estre rubro la Argentina no tiene competencia con productos importados en el mercado interno. Eso se debe a que en nuestro país se fabrican las mejores sembradoras.

Agregado de valor y mano de obra. Con 75 años y a punto de jubilarse en su trabajo del INTA, Mario Bragachini está encarando otro proyecto que será lanzado el año que viene. “El Programa Nacional Agregado de Valor Agroindustria y Bioenergía del INTA a nivel Nacional incluye todo lo que es agregar valor a la materia prima en origen, así como los procesos de bioeconomía, bioenergía y allí entra la maquinaria agrícola en los temas de agricultura y ganadería de precisión, lechería, forraje, manejo de efluentes en tambo, feedlot, cerdos, pollos y todo lo que tiene que ver con la bioenergía y entre las energías renovables, la solar”.

Según el técnico, “estamos frente a la necesidad de que Argentina cambie la matriz productiva y generar muchos más recursos de los que genera y trabajo. Se ha producido un cambio que se comenzó en las sembradoras, luego en pulverizadoras, cosechadoras y picadoras que van a tener actuadores eléctricos y eso cambia el proceso de automatismo. La parte robótica está, solamente falta alguna legislación y ajustes de seguridad, pero las máquinas van a ser robots en el campo. El operario va con muy pocas decisiones porque la máquina prácticamente es autónoma y todo este proceso de aumento de tamaño y automatización y robotización genera que haya desplazamiento de mano de obra, que es la parte cuestionable de todo esto. Lo que estamos pensando que el proceso de transformar granos en un litro de leche representa implica 40 veces la mano de obra con respecto a exportar esa misma cantidad de grano como commoditie”.

Sobre el impacto económico de agregar valor a la producción granaria, Bragachini indicó: “En el sector agroindustrial está la gran solución para Argentina y hay que cambiar por una matriz productiva más diversificada e industrializada con 40 cadenas agroalimentarias que estén produciendo, industrializando y exportando. Con eso cubriríamos los 20 mil millones de dólares que le hacen falta al gobierno para que le cierren los números al gobierno”.

Por Luis Machado para Suprer CAMPO.

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