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Horticultura

23/04/2018

Cómo convertir basura en abono

El 42% de los residuos domiciliarios en el Área Metropolitana de Buenos Aires se puede transformar en compost orgánico para la huerta urbana. El compostaje de residuos urbanos es muy útil para producir verduras de hoja, aromáticas y frutillas.

Un estudio elaborado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) reveló que casi el 38% de la basura generada en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) está formada por restos de alimentos, mientras que en Capital Federal estos desperdicios ascienden a 41,5%. En ambas zonas, se calcula que hasta el 42% de los materiales descartados podrían transformarse en abono para el desarrollo de huertas urbanas.

Para aprovechar los descartes de residuos orgánicos, técnicos del INTA AMBA indican que pueden transformarse en abono para contribuir a la organoponía: producción de hortalizas y aromáticas en recipientes rellenos con materia orgánica derivada del compostaje de los desperdicios domiciliarios. En este sentido, Gustavo Tito, director del INTA AMBA, destacó que “buscamos siempre brindar un mensaje a los vecinos de que todo espacio puede ser utilizado para una huerta que genere alimentos y, además, constituya un pulmón verde”.

Contenedores. Según el libro “Mi casa, mi huerta” publicado en 2015 por el INTA, en el caso de la ciudad, la falta de espacio es uno de los factores que alientan la búsqueda de alternativas para la producción. “Las huertas en contenedores también permiten reutilizar muchos materiales inorgánicos y orgánicos que suelen desecharse en los hogares”, señala el texto.

Alberto De Magistris, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Lomas de Zamora (UNLZ), indicó que es muy importante el porcentaje de residuos que puede reciclarse. “Es notable la cantidad de frutas y verduras que se tiran, porque están feas, manchadas o golpeadas, y que podrían utilizarse para formar abono. Esto sumado al desperdicio domiciliario. Es muy importante separar la basura en el hogar para realizarlo correctamente”, aseguró.

En la Facultad de la UNLZ promueven el armado del compost para el vivero universitario. Allí, cultivan plantas y árboles autóctonos de la reserva natural Santa Catalina de Llavallol –Buenos Aires–. “Realizamos el compost con residuos que pueden separarse como papel o cartón y le sumamos restos orgánicos como restos de hojas, de poda, le agregamos el estiércol de los corrales de cabras y conejo junto con restos de cocina como yerba, café, saquitos de té, cáscaras vegetales o de huevo”, expresó De Magistris.

Compost. Es necesario observar cuando llega a su etapa de maduración, debido a que se recomienda la incorporación de lombrices californianas para agilizar el proceso de descomposición y convertirlo en lombricompuesto que es un sustrato aún más nutritivo.

Desarrollo Vertical. Estos compuestos son muy favorables para el desarrollo de la huerta vertical. Esta alternativa, diseñada por el programa ProHuerta, facilita la producción de verduras de hoja, aromáticas y frutillas, en aquellos lugares donde no se dispone de suelo fértil como canteros, terrazas y balcones. Sólo se necesita
un ambiente soleado y al reparo del viento ya que las plantas para crecer necesitan un mínimo de cuatro horas de luz por día.

Los descartes de residuos orgánicos, según técnicos del INTA AMBA, pueden transformarse en abono para contribuir a la organoponía: producción de hortalizas y aromáticas en recipientes rellenos con materia orgánica.

Fuente: INTA

 

 

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