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Agricultura

09/01/2015

Al rescate del algodón chileno nativo

Un grupo de arqueólogos, antropólogos y realizadores audiovisuales llevan adelante un proyecto para multiplicar este cultivo, hoy en peligro de extinción.
Algodón nativo de Arica, Chile.

Un equipo de investigadores chilenos, entre los que se encuentran arqueólogos, antropólogos y realizadores audiovisuales, se propusieron rescatar el algodón nativo chileno en Arica, zona que limita con Perú y Bolivia, que hoy está en peligro de extinción, informó la agencia de noticias ANSA.

Si bien el objetivo principal del proyecto apunta a la conservación de la biodiversidad, también es una propuesta para desentrañar parte de una historia milenaria que vivió una época de esplendor en la Colonia, cuando era el principal producto de exportación.

El trabajo es financiado por el Fondo de Desarrollo de las Artes del Ministerio de Cultura y cuenta con el apoyo de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) y la Universidad de Tarapacá.

El equipo comenzó a investigar a principios de 2014. Logró juntar 120 semillas y 70 plantas, que fueron trasladadas al vivero de Las Maitas, a 10 kilómetros al este de Arica.

“Las semillas no eran iguales: las blancas provenían de Azapa; las café rojizo, de Chaca; las café amarillento, también de Azapa “, detalló al diario El Mercurio Gustavo Morales, del vivero.

Las semillas fueron sembradas en febrero y ya hay plantas de 90 centímetros de altura. “El algodón puede llegar hasta tres metros de altura. No antes de dos años la planta florece y comienza a verse la semilla. Ahí se obtiene el algodón que conocemos”, explicó el experto.

Otro de los receptores de las plantas fue el Liceo Agrícola del valle de Azapa. El ingeniero agrónomo José Quiroz, a cargo de la especialidad agropecuaria del establecimiento, indicó: “Tenemos 24 y la idea es estudiarlas, mantenerlas y multiplicarlas. Con ellas rescatamos tradiciones y cultivos de esta zona, manteniendo una biodiversidad pero no con fines productivos“.

Para María Olivares, de Mujeres Emprendedoras de Azapa, el objetivo “es recuperar una especie que se extingue”. “No sólo nos sirve a nosotros, le sirve a los picaflores -también en peligro de desaparecer- porque hacen sus nidos con el algodón”, agrega.

Uno de los objetivos de este trabajo es rescatar y valorar las tecnologías ancestrales. Ya los primeros pobladores de la cultura Chinchorro lo utilizaban para sus líneas de pesca. A fines del siglo XX, aún algunas casas tenían plantas de esta especie pero ya como ornamento, e incluso una era conocida como la “casa del algodón” por su antejardín.

No obstante, también se busca conjugar arqueología y rescate patrimonial con participación ciudadana, medioambiente y fomento forestal nativo, tal y como lo afirma la impulsora del proyecto, la joven egresada de Arqueología, Lilian Briceño.

La investigadora recuperó la historia del algodón en la zona: el primer uso fue por los Chinchorro para sus aparejos de pesca, pero hay una continuidad en la etapa sedentaria incorporado a las estructuras funerarias. Incluso a los muertos se les enterraba con copos de algodón en las manos y en la boca. Luego fue mezclado con el pelo de los camélidos para los tejidos y, con los incas, hubo una mita del algodón.

Posteriormente, “si bien aquí no hubo un aprovechamiento industrial como el que ha desarrollado Perú hasta ahora, en la región hay registros de la década de 1940 de superficies de dos hectáreas de algodón en Lluta -que luego fueron reemplazadas por alfalfales- y también se registra para Azapa, en conjunto con la caña de azúcar, al igual que en Chaca. Con la población afro tuvo un uso cotidiano e incluso hubo época en que Arica lo exportó”.

En la obra Historia andina en Chile, de Jorge Hidalgo, se le menciona hacia el año 1804 con un rendimiento de “tres mil arrobas” (más de 34.200 kilos) de algodón nativo, según consigna el sitio de la Conaf en base a documentos de la época.

09 de enero de 2014

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