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Agricultura

02/03/2019

Pulverizadoras: un año para estar atentos y tratar a tiempo

Antes de realizar aplicaciones de agroquímicos contra plagas y enfermedades, es necesario tener en cuenta dónde están ubicadas para realizar los ajustes correspondientes en la máquina.
ELECCIÓN. El tamaño de las boquillas debe escogerse teniendo en cuenta el lugar al que se quiere llegar con el producto.

En las aplicaciones de agroquímicos no hay una regulación o configuración fija del equipo aplicador, sino que debemos adaptar la regulación de la maquina al medio (adversidad, cultivo, clima), con el fin de alcanzar altas eficiencias de llegada a los objetivos.

Debemos tener en cuenta qué una misma boquilla puede erogar diferentes tamaños de gota, por ello es importante conocer que boquillas tengo a disposición, de esta forma sabremos de antemano el tamaño de gotas que podemos conseguir con cada boquilla a diferentes presiones de trabajo.

En el caso de las chinches fitófagas del cultivo de soja por ejemplo, las ninfas son las más difíciles de controlar porque se encuentran en el tercio medio a inferior. Por lo tanto debemos evaluar cómo llegar al tercio medio a inferior cuando el cultivo presenta un gran desarrollo en altura y seguramente un alto índice de área foliar. Si al
momento de la aplicación la intensidad de viento se encuentra por debajo de los 10 km/h es importante que el tamaño de la gota sea lo suficientemente pequeño para que alcance los estratos medio a inferior, ya que en dichas condiciones el cultivo está quieto y no permite que las gotas de mayor tamaño lleguen al objetivo al quedar retenidas en el estrato superior. Se debe utilizar según el cuadro 1 un tamaño de gota Medio (Gotas entre 175 a 250 micrones). Si la humedad relativa ambiente y la temperatura no son favorables, se debe prestar atención en cuidar esa gota con coadyuvantes para que sobreviva el mayor tiempo posible a la evaporación y pueda depositarse en la hoja e ingresar en ella.

Con intensidades de viento superiores a 10-12 km/h se pueden utilizar el tamaño de gota clasificado como Grande e inclusive dependiendo de la intensidad del viento las Muy Grandes). Éstas tienen menor probabilidad de deriva lateral y por su peso y tamaño caerán más rápido. Además, el mismo viento ayuda a que las gotas ingresen en los diferentes estratos de la soja. Al aumentar el tamaño de las gotas hay un menor número de gotas por unidad de volumen, entonces debemos chequear si el número de gotas que alcanzan al objetivo es el adecuado, de esta forma si es necesario podemos recalibrar el volumen de aplicación para seguir teniendo una cobertura mínima de gotas por centímetro cuadrado.

ENFERMEDADES DE FIN DE CICLO. Según Marcelo Carmona, profesor titular de la cátedra de Fitopatología de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba) “aparecieron todas las enfermedades que pueden atacar a la soja, como mancha marrón, cercóspora y hasta bacteriosis. También tenemos casos de mancha ojo de rana, roya asiática y esclerotinia. Por lo tanto el productor y el técnico debe estar atento, porque en muchas situaciones debe intervenir químicamente”.

Según el especialista “una recomendación actual es hacer el monitoreo de los cultivos, es imprescindible. Desde la Fauba hemos desarrollado un sistema basado en lluvias para el uso de fungicidas en enfermedades de fin de ciclo, a partir del estado de cultivo R3. Este año en particular, por el precio que tiene, hay que esperar la acumulación de 30 mm de lluvias para intervenir químicamente, especialmente en aquellos lotes que vienen de monocultivo o que ya presenten síntomas. Para mancha ojo de rana, tenemos umbrales establecidos que son de una a dos lesiones promedio folíolo central de la soja. Para roya asiática es necesario chequear los focos regionales que aparecen y, por supuesto, monitorear dentro del propio cultivo para tomar la decisión en el momento más conveniente posible”.

La otra recomendación de Carmona es que, como no se esperan lluvias para marzo y abril, “se debe cosechar lo más temprano posible porque la calidad de semilla en ambientes húmedos se deteriora, pierde poder germinativo, vigor y peso. No hay que dejarse estar porque pueden caer lluvias durante la maduración como ha pasado con el trigo el año pasado. El grano de soja es mucho más deteriorable”.

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