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Agricultura

05/02/2019

Cosecha: Picar a tiempo para no perder calidad

El clima no está jugando a favor de la cosecha de forraje en el momento oportuno, por eso, más que nunca, no se puede fallar en la elección del contratista.
Un aspecto importante para elegir al contratista adecuado es averiguar sus antecedentes en cuanto al cumplimiento de sus compromisos.

Todos escuchamos hablar de una posible cosecha récord en la campaña 2019. Son estimaciones que se hacen que pueden llegar a reflejar la realidad, porque se hacen con estudios concretos sobre el estado de los cultivos, modelos de predicción climática, etcétera. En forrajes no hablamos de cosecha récord, pero sí de rendimientos por encima de la media y por consiguiente una disminución del costo del alimento generado por unidad de superficie. Pero el clima está comenzando a mostrar también la otra cara de la moneda: anegamientos, imposibilidad para entrar en los lotes a confeccionar reservas, retraso del momento óptimo, entre tantas otras variables.

Si hay momentos en los que se puede diferenciar la calidad de un servicio, de cualquier índole, es cuando las condiciones no son las ideales. Cuando las condiciones no son las ideales, cualquier problema comienza a multiplicarse y es ahí donde la capacidad operativa, el equipamiento y la capacitación comienzan a tener un rol importante.

Las condiciones no ideales de trabajo en el rubro de forrajes conservados son: caminos rurales intransitables, lotes anegados, con napas saturadas, días constantes de lluvia, cultivos enmalezados, con signos de estrés o caídos, entre muchas otras variables. Muchas de estas situaciones son imprevisibles o simplemente no se pueden evitar. Pero hay cuestiones que sí se pueden evitar o, en todo caso, tomar acciones para minimizar los perjuicios que éstos imponderables pueden ocasionar.

LECCIONES A PRENDIDAS. Tenemos la experiencia inmediata de lo que nos dejó la campaña pasada. La sequía generalizada en gran parte de las zonas productivas, hizo que los productores que por alguna razón se quedaron sin comida (mala previsión o menores rendimientos de los cultivos para reserva) tuvieran que salir a comprar alimento. Esta situación conlleva un incremento considerable de los costos, ya que lo que no se produce en el campo, además del incremento del costo normal de la compra de un insumo a terceros, el condimento de la escasez.

Si el suelo lo permite y financieramente se puede realizar, guardar comida para más de un año siempre es una excelente opción y una
oportunidad que no se debe desperdiciar. “El dueño de la comida es el dueño del negocio” solía repetir casi como un mantra un conocido contratista forrajero, y es que llegar a la primavera con pocas reservas, es en muchos casos, condenar la rentabilidad del negocioganadero.

TENTACIONES. En épocas en donde se ha perdido el valor relativo de las cosas, la tentación de cambiar el contratista por uno nuevo que ofrece nuevas condiciones, siempre está presente. Y esto sucede porque en pre campaña siempre existe una mayor oferta de servicios. El estímulo es grande, porque se promete servicio, calidad y precio, una fórmula explosiva de muy difícil cumplimiento en la  campaña.

Como en toda oferta, hay que estar atento a la letra chica y comparar, consultar, asesorarse. No todo es lo mismo. Una comparación absurda podría hacerse con el helado. Un kilo de helado es un kilo de helado aquí y en cualquier parte del mundo. Pero no estamos hablando solo del peso, sino de lo que tiene ese helado, de que está hecho, bajo qué condiciones fue fabricado, etcétera. Entonces empezamos a ver que no solo se puede comparar un helado con otro solo por el precio.

En el caso de la elección del contratista o de cualquier otro servicio requerido, ocurre exactamente lo mismo. No podemos comparar un contratista con otro solo por el precio. Esta es solo una variable, pero hay otras y no menos importantes. Hay que averiguar sus antecedentes, qué equipamiento tiene, si le ha cumplido a los clientes en años buenos y malos, si su equipo está capacitado, si su personal además de ser idóneo es respetuoso de las instalaciones, entre tantas otras variables. No es una tarea sencilla y por ende no debería ni tomarse a la ligera ni dejar para el último momento.

Ningún equipo está exento de tener roturas en sus equipos, pero se aminoran los riesgos si los equipos son nuevos o se han reparado correctamente durante el invierno. Es clave entonces conocer el estado de los equipos del contratista para con algo de sentido común saber si se ha invertido en reparaciones o no.

En años complicados climatológicamente los problemas de multiplican. Terminar un lote se puede hacer más lento que de costumbre, y esto no es culpa de nadie. Ahora bien, si el contratista “aseguró” mucho más trabajo del que podía realmente hacer, y además de ello se le suma la complicación del clima que lo hará ir más lento, ahí sí podemos empezar a buscar a un responsable de por qué el contratista no llega al campo. Por eso volvemos a lo mismo, averiguar bien antes de definir la contratación.

¿MOMENTO ÓPTIMO U OPORTUNO? Para cada cultivo y tipo de reserva a confeccionar existe un momento óptimo para realizar la cosecha y posterior ensilaje. Depende, entre otros factores, del porcentaje de humedad (o materia seca) que posea la planta. Esta variable nos va a determinar cuándo deberíamos hacer esa reserva. El problema radica en que no siempre en ese estadio óptimo el contratista puede hacer el trabajo, por ejemplo por falta de piso para entrar con maquinaria pesada al lote. Cada día que se atrase la confección, nos estaremos alejando de ese momento óptimo.

Aquí es donde debemos ajustar algunas variables para garantizar el éxito de la reserva forrajera. En el caso de los maíces, lo recomendable sería que ante el avance del estado fenológico, el material sea picado disminuyendo su LTC (longitud teórica de corte), para favorecer posteriormente su compactación. Sería recomendable también pensar en adicionar algún tipo de inoculante, que acelere la fermentación. Otra práctica recomendable es partir o crackear el grano, ya que en estadios avanzados, éste se encuentra mucho más duro y por consiguiente va a ser más difícil que pueda ser aprovechado por el animal.

Si no tuviste en cuenta nada de lo que anteriormente mencionamos o surgió un imponderable, todavía queda una solución. La Cámara de Contratistas Forrajeros tiene un servicio que denomina Bolsa Laboral. “Es una herramienta fantástica porque permite solucionar problemas de productores pero también de contratistas colegas entre sí”, comenta Luciano Toldo, presidente de la entidad. “Si el contratista que cotizó un trabajo y vos aceptaste, no te llega o te demora más de la cuenta, podes acudir a ésta herramienta para que desde la Institución te consigan un nuevo contratista que se encuentre en la zona y te pueda hacer el trabajo lo más rápido posible. Y lo mismo sucede si un contratista, retrasado por lluvia o rotura no puede hacer un trabajo, llama a la entidad y ese trabajo es tomado por otro colega. En el 90% de los casos logramos resolver el problema al productor”, añade Toldo.

Por Fernando Opacak, Coord. Gral. Cámara Agentina de
Contratistas Forrajeros, para Super CAMPO.

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