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Economía y mercados

29/01/2019

Bienestar animal ¿moda o necesidad?

Crece en el mundo la preocupación de los consumidores por el bienestar de los animales de producción. Cómo deben enfrentar los tamberos estos cambios.
Se recomienda que los tamberos puedan hacer una lista con las potenciales causas de pérdidas de bienestar, cada una con su nivel de importancia e intensidad.

Desde hace ya unos años en nuestra región, y mucho más tiempo en Europa, el bienestar de los animales de producción es una preocupación creciente, aunque las causas que originaron esa preocupación difieren en las distintas regiones. En Europa surge por exigencias de los consumidores, algo que no sucede, por ejemplo, en la Argentina.

El reclamo de los consumidores europeos empezó con los pollos de consumo hacinados en galpones, las gallinas ponedoras encerradas en jaulas individuales y los criaderos de cerdos, cada vez más “limpios” pero alejados de los ambientes naturales de los lechones, las madres y los capones en engorde. Hoy, todavía, éstas son las especies que más preocupan a los europeos y las buenas prácticas de bienestar están legisladas, con premios y castigos de acuerdo a su grado de cumplimiento.

Sin embargo, los bovinos llegaron a integrar las listas de especies productivas requirentes de bienestar. En el caso de las vacas lecheras, hay exigencias crecientes por parte de los consumidores y tanto los productores como los industriales de la leche trabajan en este ítem con auditorías y reglamentaciones, presionados también por los cada vez más grandes -en número y peso- grupos llamados “verdes”, que incluso alcanzan a expresar argumentos que rozan con lo ridículo contra el consumo de lácteos, argumentos sin ningún valor científico.

En nuestro país, en el que hace una decena de años poco se hablaba del tema, hoy es una preocupación en aumento y comienza a ocupar a asesores e industriales. Los motivos son diferentes: los requisitos de los países compradores de carnes y productos lácteos y por la calidad de estos últimos, que se afecta notoriamente cuando la materia prima proviene de vacas lecheras carentes de bienestar.

Unos pocos (todavía) propietarios de vacas lecheras se están ocupando del bienestar de las mismas, solicitan asesoramiento y evaluaciones de sus establecimientos y sus rodeos en busca de diagnosticar factores de estrés y corregirlos. Esto incluye la necesidad de capacitación del personal que trabaja con los animales. Muchas veces se confunde la falta de bienestar con malos tratos, o bien con instalaciones que no tienen lujo, cuando son innumerables los factores de estrés (falta de bienestar) poco atendidos. Muchos de ellos pueden corregirse prácticamente sin costos.

CRUELDAD. En sí misma es un demonio de muchas cabezas; golpes, heridas provocadas, quebraduras de colas, matanzas sin métodos apropiados, quemaduras, abandono de animales moribundos, maniobras veterinarias dolorosas, etcétera. Nadie duda de que estos actos equivalen a crueldad, como nadie duda que mientras estas cosas sucedan, no habrá bienestar.

Ahora bien, quien haya pasado algo rápido el párrafo anterior y sea productor, veterinario, tambero, ordeñador, vacunador, inseminador o boyero está invitado a re-lerlo y pensar si cada uno de todos los ítems mencionados no se realiza frecuentemente sobre los animales del establecimiento. “Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”; nunca más válido el texto bíblico.

Probablemente falte, en muchos tambos, tomar consciencia de que los bovinos sufren el dolor tanto como los humanos y a partir de eso tomar medidas para reducir los factores de estrés por dolor, que son siempre causas de pérdidas de producción, fertilidad e inmunidad.

Hay una indudable incoherencia entre nuestras costumbres rurales, cargadas de cultura autóctona, con el bienestar de los bovinos y, si bien esto es menos evidente en los tambos, en grandes rodeos de cría vacuna para producción de carne se sigue trabajando como hace mucho tiempo, sin prácticamente ninguna buena práctica para bienestar.

Llegó la globalización y junto a ella la comunicación fluida y las redes sociales. Hoy cualquier acto de crueldad puede filmarse en el momento mismo de su existencia y enviarse a todo el mundo a través de internet. De hecho, esto ha sucedido en varias oportunidades causando muchos dolores de cabeza a los industriales que procesaban la leche proveniente de esos tambo, en los más importantes países productores de leche.

La globalización, por su parte, obliga a conocer los requisitos de calidad de los productos lácteos en los países de mayor poder adquisitivo del mundo. Entre esos requisitos está el bienestar de los animales de producción.

Es importante tener en cuenta que, para los potenciales compradores de lácteos argentinos, no siempre es necesario visitar cada tambo para evaluar el bienestar o la falta de éste; altos conteos de células somáticas, ya sea promedio país o de la leche cruda que recibe una industria en particular, es un elemento que refleja la prevalencia de mastitis en los tambos, enfermedad infecciosa que causa dolor y por lo tanto falta de bienestar.

TAMBOS ARGENTINOS. Aunque aún no en la mayoría, se empieza a trabajar en buenas prácticas de bienestar y, lo más destacado hasta ahora es el desarrollo de tareas de extensión y capacitación, algo que ofrece Aprocal (Asociación Pro Calidad de Leche) a través de su Comisión de Bienestar Animal.

A partir de una reunión de técnicos de la región, realizada hace casi una década en Uruguay, la Comisión de Aprocal comenzó a trabajar en la confección de un “check-list” que permitiera evaluar el grado de bienestar de las lecheras en producción. Se trabajó junto a colegas uruguayos y chilenos tomando como base de estudio lo desarrollado en Europa, el protocolo del Welfare Quality vigente en Reino Unido y fuente de información técnica para el Parlamento de la Unión Europea, pero intentando adaptarlo a nuestros sistemas de producción y a las posibilidades reales de ejecución de las tareas de evaluación. Así se editó un “Cuadernillo para la Evaluación”, con las planillas de chequeo y un software.

Aprocal ofrece también un Curso online para Evaluadores del Bienestar Animal de las Vacas Lecheras en Producción, con 5 módulos que llegan a los participantes vía internet y culmina con una jornada presencial de un día en un tambo, evento que incluye la  evaluación completa de instalaciones de ordeño, siempre orientada al bienestar de las vacas y la facilidad del personal para cumplir con las buenas prácticas, más dos trabajos de evaluación sobre los animales y sus manejos, una fuera de la sala de ordeño y otra en el interior, durante el ordeño.

Los participantes podrán, a partir del curso, evaluar el bienestar de las vacas en establecimientos particulares y completar el trabajo con un informe, en el que se incluyan sugerencias e indicaciones para realizar las mejoras necesarias.

La evaluación del bienestar en las vacas en ordeño incluye muchos y muy diversos ítems. En esta época del año toma especial importancia el estrés calórico, que debe ser combatido mediante el adecuado refrescado de las vacas dentro y fuera de las instalaciones de ordeño. El ejemplo del estrés calórico es válido para transmitir a los futuros evaluadores las consecuencias de la falta de bienestar; todos los productores, encargados, tamberos y ordeñadores conocen las mermas de producción en la estación estival, así como la dificultad de preñar a las vacas en esta temporada.

Menor consumo de alimento y menos fertilidad son consecuencias evidentes, a las que hay que sumar la caída de la inmunidad de los animales estresados; las enfermedades más incidentes en la economía de los tambos, principalmente la alta prevalencia de casos subclínicos, aumentan en número y gravedad, como por ejemplo la mastitis.

Vale aclarar que las consecuencias del estrés calórico son las mismas que suceden ante la presencia de cualquier otro factor de estrés. Por este motivo es necesario que se listen las potenciales causas de pérdidas de bienestar, se de a cada una su nivel de importancia, su intensidad y las medidas que deben tomarse para eliminarlas. El tema es amplio y esta nota es únicamente una introducción.

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