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Apicultura

01/05/2018

Tareas Para la Invernada

Una buena invernada asegura tener abejas en condiciones para la próxima temporada. Alimentación y corte de postura de la reina son fundamentales. Poco alimento y abejas enfermas en invierno significan colmenas chicas y alta mortandad.
Revisar las colmenas en los tiempos y forma correcta, cuadros con gran cantidad de abejas (sanas) y panales con mucha miel, son algunas de las premisas para enfrentar el invierno, con éxito.

Las temperaturas comienzan a bajar y las abejas deben prepararse para pasar el invierno. Muchos son los factores que entran en juego para ello; pero las reservas alimenticias y el bloqueo de las colmenas son condiciones básicas para un invierno sin sobresaltos. Es responsabilidad del apicultor lograr que sus colmenas transcurran un otoño-invierno cómodo, para llegar a la próxima temporada en óptimas condiciones.

Las abejas hicieron un buen trabajo durante la primavera y el verano y ahora le toca al productor premiarlas y cuidarlas. Cabe reafirmar que en el manejo apícola es muy importante planificar la preparación de las colmenas para la invernada. De esta forma, se garantiza que el apiario pueda sobrevivir a las bajas temperaturas y arrancar la primavera de la mejor manera.

Lo primero que hay que poner a consideración es cómo está la nutrición de las colonias. Las abejas deben estar bien nutridas para entrar a la invernada y esto se logra almacenando las suficientes reservas energéticas y proteicas, miel y polen, para que el invierno no las debilite y alcancen un primer ciclo de cría vigoroso en la próxima primavera. El INTA – PROAPI insiste con frecuencia a través de sus técnicos que al final de la temporada productiva es necesario asegurar que los dos últimos ciclos de cría nazcan bien nutridos y con suficientes reservas corporales.

INDIVIDUOS. Las abejas son seres vivos y vale la pena reseñar cómo transitan esta la estación invernal. La colonia tiene su mayor crecimiento durante el verano, momento también en que el gran número de abejas adultas acopia grandes cantidades de miel que el apicultor cosecha. Como contrapartida, las abejas del verano sufren un gran desgaste y su vida media no supera los 60 días.

Ya con el otoño en carrera, a medida que baja la temperatura y se reduce la floración, también la población de abejas decrece, la reina disminuye la postura de huevos y la cría de este momento se convierte en las abejas del invierno. Estos individuos, los del invierno, no son fisiológicamente iguales a los del verano. Deben vivir mucho más, mantener la colonia durante el invierno y sostener el inicio del desarrollo primaveral. Y ¿qué ocurre en el interior de la colmena? Para entender cómo funciona este gran equipo de trabajo apícola, conviene explicar que la cosecha termina poco tiempos antes de la finalización del flujo de néctar.

El apicultor retira las últimas alzas melarias e, inmediatamente,
se inicia la reducción del espacio en la colmena, en
coincidencia con la disminución de la población de abejas de las colonias. Las abejas, sabiendo que la comida escasea, aprovechan el flujo de néctar remanente para conformar las reservas de miel para el invierno, al mismo tiempo que se bloquea la postura de la reina.

BLOQUEO. Es importante el bloqueo de la cámara de cría porque genera un corte o al menos una disminución de la postura de la reina. Por lo tanto la última camada de cría no se ve obligada a alimentar nuevas generaciones y las proteínas proteínas ingeridas a través del consumo del polen son utilizadas en la generación de reservas corporales para las abejas invernantes. Además se acorta el ciclo de reproducción de varroa, logrando mayor efectividad de los tratamientos.

JARABE. Al revisar las colmenas, cuando el apicultor observe no es suficiente el bloqueo natural, se debe reforzar con el suministro de
jarabes. Los más empleados son: azúcar en la proporción 2 a 1 de agua y maíz de alta fructosa. Es muy importante que, en cualquiera de los casos, el suministro se efectúe inmediatamente después de haber finalizado el flujo de néctar, durante un corto periodo de tiempo y en grandes volúmenes.

De esta manera, la abeja lo acumula como reserva, provocando el bloqueo artificial de la colmena. Dar el jarabe diluido, suministrado a lo largo del otoño y en pequeños volúmenes, produce el efecto contrario al deseado. Es decir que estimula la postura de la reina. Como consecuencia, las abejas producen alimento para la cría a expensas de sus reservas corporales y, además, proveen a la varroa de sitio adicional donde multiplicarse y escapar al tratamiento.

Además, cuando el otoño está avanzado y los días comienzan a ser fríos, la abeja tiene serias dificultades para trasladar el jarabe y almacenarlo adecuadamente. Por otra parte, no debe descuidarse la sanidad de las colonias. Puesto que, si se enferman, de nada sirve que tengan alimento.

Por Mariel Tibau Martínez para Super CAMPO.

 

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