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30/05/2018

Forrajes: Cómo manejar el suministro

Luego de una temporada con restricciones alimentarias por la sequía, se deben tener en cuenta algunos aspectos para aprovechar al máximo el material ensilado. Super CAMPO dialogó sobre estos aspectos con el asesor privado Pablo Cattani.
El aprovechamiento de los recursos forrajeros es clave para la eficiencia ganadera. En el caso de las pasturas, se aconsejan los estadios anticipados para mejorar la digestibilidad.

Las temporadas con excesos hídricos o sequía pueden servir para ajustar aspectos que no se suelen tener en cuenta en condiciones normales. Super CAMPO dialogó sobre estos aspectos con el asesor privado Pablo Cattani.

– Super CAMPO: ¿Qué recomendaciones se pueden hacer para el manejo del forraje?
– Pablo Cattani: En primer lugar, si se buscó lograr calidad, hay que ser muy cuidadoso en la extracción y suministro. Entiendo la tendencia de tratar de meter la menor cantidad de dinero posible y de bajar los costos, pero no por eso debemos dejar de lado la eficiencia. No nos vayamos al autoconsumo porque perdemos volumen de forraje y energía en un año donde cada megacaloría jugará un papel fundamental por la escasez que tuvo. Tenemos que ser mucho más prolijos y “maniáticos” en cuidar lo poco que hemos podido guardar. Es un buen ejercicio para hacer, porque en épocas de abundancia no prestamos tanta atención y cuando hace falta debemos usar todos los sentidos. Ahí nos damos cuenta de lo importante que es la calidad del forraje y cuidar cada kilogramo con su máxima calidad.

SC: ¿Cómo se debería encarar la próxima campaña después de la sequía?
PC: Si hubiera llovido convenientemente, se deben sembrar muy bien las alfalfas, con gran densidad, teniendo en cuenta de que tener población de plantas ayuda mucho a la productividad por hectárea y la calidad en algunos aspectos. Lo que faltó por el déficit hídrico hay que tratar de suplirlo de la mejor manera posible y una opción es incrementar densidades de siembra porque. Aquello que no nos dio la campaña estival quizás lo haga la otoñal, por ello hay que planificar los lotes para que tengan algún cultivo de invierno, principalmente avena o trigo para hacer un silaje fibroso y energético, para picar ese material en grano pastoso o pastoso húmedo. Esto proporcina volumen y energía para suplir lo que nos faltó en el verano.

SC: ¿De qué manera se debe hacer el suministro?
PC: El tratamiento de todos los materiales es particular, porque hay que medir cuánto van a consumir los animales por día y extraer exactamente, porque aunque no se vea una pérdida física, todo lo que genera contacto del forraje con el oxígeno del aire produce deterioro aeróbico. Eso genera pérdida de energía y a su vez pérdida de disgestibilidad, un atraso de la producción, aumento de costos y una ineficiencia general del sistema. Si bien estamos en una situación extraordinaria nos ayuda a ver cosas que generalmente no vemos en los años normales. En los años normales estamos teniendo pérdidas y terminamos llorando.

SC: ¿Qué aspectos se descuidan pero se transforman en críticos a la hora de manejar el forraje?
PC: Los precios de algunos productos como la carne (la leche está un poco más castigada) nos llevan muchas veces a relajarnos. Nos gusta mucho el autoconsumo, pensamos más en el volumen que en la digestibilidad. Últimamente hago hincapié en la digestibilidad, porque un forraje hecho en el momento justo y que tenga disgestibilidad es sumamente versátil y lo puede comer una recría o una vaca de alta producción de leche o un novillo en terminación dará muchos kilos en poco tiempo. La estrella del forraje conservado es la digestibilidad, en un contexto mundial de escasez de tierra, variabilidad climática. Por eso cuando tenemos la oportunidad, debemos buscar la mayor cantidad de nutrientes digestibles por hectárea. No voy tanto al volumen ni al contenido de materia seca por hectárea, sino producción de materia seca digestible por hectárea.

SC: ¿Por qué piensa que no se cuida el factor digestibilidad?
PC: Se hacen análisis para formular dietas pero no estamos pensando en la digestibilidad. Tomamos una determinación luego de la confección del forraje, pero pensar en la digestibilidad antes de hacerlo. No nos enamoremos del volumen porque muchas veces en algunos puntos del ciclo productivo, por ejemplo en la recría, puede ser una limitante del consumo. Es preferible sacrificar un poco de volumen por hectárea en pos de asegurarnos el consumo. Si el que nos paga la cuenta en el banco es el animal, lo que tenemos pensar es en él cuando confeccionamos el forraje, facilitándole el trabajo de consumir mucho y producir bien. Si en el análisis del silo la FDN es de 32 está muy bien, pero si da 45 es un desastre y hay que preguntarse qué se hizo mal en la campaña. Si el año vino malo y no produjo granos, entonces lo tendría que haber picado antes para que la fibra no se pase y pierda calidad. También pasa que el productor está en una zona donde está lloviendo bien, pero ve que todo el mundo está picando por el clima y él también lo hace aunque no sea necesario. En ese caso hay que esperar para que tenga más grano y lograr mejor digestibilidad.

SC: ¿Qué aconseja para mejorar la digestibilidad?
PC: Lo primero es elegir el momento correcto de aprovechamiento
del forraje. En alfalfa y pasturas generalmente se debe hacer en estadíos anticipados. Se sacrifica un poco de volumen pero se obtendrá mejor digestibilidad. En forrajes energéticos, hay que tratar de manejarlos más pasados para favorecer la producción de granos, obtener mayor energía y digestibilidad para lograr más producción.

Por Luis Machado para Super CAMPO.

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