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30/01/2015

Vuelve el Piojo de San José a los frutales

Se trata de una plaga cuarentenaria en varios países que rechazan la comercialización de frutas picadas. Su presencia no puede ser aceptada y es imprescindible extremar las precauciones para lograr su erradicación.

El piojo de San José (Quadraspidiotus perniciosus) es un insecto del orden de los hemípteros, de la familia de los diaspididos. Se lo ubica dentro del grupo de las «cochinillas», puesto que pasa la mayor parte de su vida fijo y protegido por una escama de aspecto negruzco.

Su cuerpo se asemeja al caparazón de una tortuga, que se adhiere firmemente a la madera de variadas especies vegetales. Se alimenta de la savia de las plantas insertando un estilete sobre la madera. Una vez que inserta su aparato bucal, se fija y no vuelve a moverse. Puede desarrollarse sobre más de 150 especies vegetales, en especial manzanos, perales, ciruelos, durazneros y cerezos. Se trata de una plaga muy extendida y con presencia en todas las zonas frutícolas de la Argentina, donde puede llegar a provocar severos daños económicos si no se la controla de manera apropiada.

Expertos de Syngenta recomiendan el uso de insecticidas desde noviembre hasta finales de febrero. De no controlarse, podría matar los frutales en pocas temporadas. La sola presencia del piojo de San José es el umbral de aplicación.

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